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Disclaimer

Nombres y personajes de esta historia son propiedad de Stephanie Meyer (menos los que no salieron en la saga original). Lo único mio es la historia que va uniendo a tan maravillosos personajes.
Esto es un homenaje a una de mis sagas favoritas, sin fines de lucro, por mera distracción.

miércoles, 4 de marzo de 2009

REBELDE


“I'm convinced that you hate me
You like to see me cry
It’s already a proven fact
And you wait and wait on me to die
Its all scary
I find it hard to confideI
will make you see it my way
You give
I take
You say
You want to be away from me”
(“Nobody Like You”, Limp Bizkit)



Mi mente cantaba a todo pulmón, tenía que estar segura que Edward no iba a poder enterarse donde estaba o qué andaba haciendo yo. No quería saber nada de ninguno de esos traidores ni tampoco quería que me siguieran. Ah, porque eran taaan predecibles, no en balde había convivido bastantes años con ellos.
Corrí a toda velocidad por los bosques, corrí como si mi vida dependiera de ello. Quería poner toda la distancia entre ellos y yo.
Ellos y yo, que frio sonaba eso. Como dos bandos enemigos, el bien y el mal, el socialismo y el capitalismo. Pero así tenían que haber sido las cosas desde el principio, por fin las cosas empezaban a tomar su lugar.
No supe por cuánto tiempo estuve corriendo a tal velocidad que mis pies parecían no tocar el suelo; comprendí que me había alejado lo bastante cuando empecé a divisar las luces de una ciudad. ¿Qué hora sería? ¿A dónde estaba llegando? No lo sabía y la sinceramente, no me importaba, lo único que quería era encontrar algo que neutralizara este dolor, este resentimiento que me estaba quemando por dentro.
No deseaba pensar en lo sucedido esa noche, pero era como si mi mente hubiera decidido ignorar a mi voluntad. Repasaba una y otra vez todo lo que había pasado, cada palabra, cada recuerdo, cada gesto… El recuerdo de las muecas de dolor que iban produciendo mis palabras en los demás escocía, pero el recuerdo de lo que habían pretendido hacer contra mí, avivaba mi furia a nuevas alturas.
De todo lo ocurrido esa noche, me extrañó que Jasper no hubiera decidido actuar como el “valium emocional” que calmaba las cosas cuando la situación estaba por salirse de control. Cierto que hacía bastante tiempo le había hecho jurarme que jamás usaría su don conmigo, pues quería aprender a sentir y a controlar esos sentimientos como cualquier ser humano; tal vez habría que darle un punto por eso, por respetar su palabra a pesar del desastre de esa noche.
Después de todo, Awka y yo no somos tan distintos, sólo que él no tuvo un don como el mío para salvar su pellejo, él tuvo que usar otros medios para escapar de sus asesinos
Tal vez mi vida hubiera sido como la de Awka si mi mente no hubiera sido tan fuerte como para ser escuchada por el don de Edward, librándome de la matanza segura por parte de los Cullen; tal vez hubiera tenido que vivir a mi libre albedrío, bajo mis propias reglas.
Vivir bajo mis propias reglas”, sí, sonaba bastante bien. Desde el primer día de mi vida, había tenido que vivir según las reglas de los perfectos y honorables Cullen; seguí todos y cada uno de los lineamientos de la ley no escrita de la familia, pretendiendo con esto atar mi naturaleza y volverme un simple ser humano, pero no lo soy. Y gracias a la represión, tampoco era un vampiro. Tal vez fuera tiempo de cambiar las cosas, tal vez era hora de dar rienda suelta a mi monstruo interior, a probar mi verdadero yo.
Podía empezar por ir rompiendo unas cuantas reglas, total los monstruos no tenemos un alma de la cual preocuparnos. Sí, era una buena noche para romper unas cuantas reglas e ir perdiendo el alma, si es que realmente poseía una
Eso volvería loco a Edward, tan obsesionado con el tema de mi alma humana… Sólo por eso, valdría la pena intentarlo
Seguí corriendo con todas mis fuerzas; en mi loca carrera alcancé a divisar algo así como “Porto Angels”
Porto…no, es Port Angeles… Port Angeles... Tan buen lugar como cualquiera
¡Maldición! Había dejado que mi mente registrara el nombre de la ciudad; esperaba que mi ventaja sobre los otros fuera bastante, tanta que evitara que Edward pudiera rastrear la voz de mi mente. No quería dejarles ni una sola pista que les sirviera para saber dónde buscarme y vinieran a fastidiarme una vez más la existencia.
Me adentré en la ciudad escabulléndome entre las sombras, pues aunque a la velocidad que corría dudaba que el ojo humano pudiera percibirme, no quería correr ese riesgo. Estaba furiosa, pero no era ninguna estúpida como para atraer a los Vulturis por no respetar al única regla que importaba: no revelar el secreto de nuestra existencia.
Empecé a bajar el ritmo de mi carrera a medida que me acercaba a una zona bastante concurrida de la ciudad. Grupos de jóvenes iban y venían por una calle donde la música se mezclaba con el ruido de risas y conversaciones.
Genial, nada mejor para mi miserable dolor que la alegría de los demás”, mascullé entre dientes con un dejo de ironía y hastío.
No sabía cómo había terminado ahí, pero se me antojaba poco estar rodeada de gente en ese momento; lo que realmente quería y necesitaba era algo que me aturdiera hasta el alma y detuviera el coraje que me estaba carcomiendo.
Empecé a girar para regresarme por donde había llegado cuado escuché un “Renesmee” a mi espalda.
Al principio, la voz no se me hizo conocida y probablemente hubiera ignorado el llamado si no fuera porque mi nombre no es algo común; vamos, que no podría fingir que era a otra Renesmee a la que le hablaban.
Giré a un lado y a otro, buscando inconscientemente el rostro de alguno de los Cullen o del traidor de Jacob.
–¡Renesmee, qué sorpresa!
–Mike…
–Nunca pensé que podría encontrarte de juerga por Port Angeles.
–Eeee… pues sí, aquí estoy –Mis respuestas no eran las mejores, pero no estaba de humor para las cortesías o para las explicaciones.
–¿Con quién vienes? ¿Con tu novio? –Pude notar que de forma disimulada, Mike buscó con la mirada la presencia del otro.
–No tengo novio.
–¿No? Vaya, creí que Black y tú… bueno, por eso no te había llamado antes.
–¿Ese y yo? –dije despectivamente –No, nada que ver. No me mezclo con los que no son de mi clase. Te has de haber confundido
–Probablemente y me alegro.
–¿Si? ¿Por qué?
–Porque así puedo invitarte a salir un día de estos.
Esa noche había decidido vivir según mis reglas, según mis verdaderos instintos. Las antiguas leyendas decían que los vampiros éramos un puñado de criaturas guiadas por la maldad y la lujuria, así que ¿por qué no empezar a ponerlas en práctica de una buena vez?
Esa noche era un nuevo comienzo para mí, esa noche me adentraba en la oscuridad. Había tomado una decisión, iba a romper todas y cada una de las malditas reglas, iba a convertirme en esa monstruosidad que mi “familia” había temido. Había siete pecados capitales, pues bien, esa noche iba a empezar con tres de ellos: la ira, la lujuria y la soberbia.
–¿Y por qué no me lo pides ahora? –Pronuncié con bastante coquetería mientras me acercaba de manera insinuante a Mike. Había tomado una decisión, y cuando lo hacía, iba por todas.
–¿Lo dices en serio? –las pupilas de los azules ojos de Mike se dilataron –¿No tendrás problemas con quien te acompañe si te vienes conmigo?
–No le rindo cuentas a nadie. Además, estoy sola esta noche –le quité una imaginaria mota de polvo de su pecho.
–No te creo. Una mujer como tú jamás podría estar sola. Además, ¿cómo habrías llegado hasta aquí?
–Caminando –dije burlonamente.
Mike rió, pensando que era una broma de mi parte.
–¿Quiere decir que estas a mi disposición toda la noche?
–Mmm… podría ser –me mordí ligeramente el labio inferior coquetamente –Todo depende de cómo te portes…. A todo eso, ¿estas solo?
–En realidad, vengo con un grupo de amigos, pero si quieres, puedo despedirme de ellos…
–O podría unirme a ustedes, si no les importa. No quiero que tengas problemas con tus amigos por mi culpa… además, la noche es larga y quien sabe, tal vez después podamos estar solos tú y yo.
Mike esbozó una amplia sonrisa. Había mordido el anzuelo de mi seducción.



Esa noche recorrimos un par de bares de Port Angeles; Mike me explicó que tanto bullicio era algo común los sábados por la noche, cuando los estudiantes del Peninsula College aprovechaban para salir de fiesta.
Cuando compré mi primer “Margarita” de la noche, Mike me miró suspicaz y me preguntó si tenía la edad legal para beber. Sonreí y extraje de mi pequeño bolso la licencia de conducir que Jasper me había regalado vía J. Jenkins. Recordar a Jasper hizo que hiciera una mueca de desagrado, así que me bebí el trago casi de un tirón. No iba a permitir que el recuerdo de esos… traidores arruinaran mi vida para siempre. No, no iba a dedicarles ni un solo pensamiento más.
–Sinceramente, cuando te conocí creí que tenías menos de veintiún años.
–Y los tenía.
–¿Qué quieres decir?
–Que… –tomé su brazo izquierdo para mirar el reloj que portaba en la muñeca –hace una hora cumplí 21 años.
–¿Es tu cumpleaños? – Mike se acercó más a mí, poniendo sus labios a milímetros de mi oreja. Su voz salió en un susurro grave.
Asentí ligeramente la cabeza
–¿Y por qué estás sola en tu cumpleaños? –preguntó curioso.
Ahora fui yo la que me acerqué para hablarle al oído, mientras pasaba mis brazos por su cuello para pegarme más a él al ritmo de la música.
–Porque no tenía a nadie importante con quien pasarlo… hasta ahora y gracias a ti.
–¿Soy importante?
¿Era Michael Newton importante para mí? No, no realmente. O tal vez lo fuera, pero sólo por esa noche. No quería estar sola, pero tampoco me apetecía mezclarme con el resto de la gente. Mike me servía porque era un conocido pero un extraño a la vez. Podía usarlo, pues dudaba que pudiera romperle el corazón. Era el ligue perfecto para pasar una noche de mal comportamiento.
Decidí no contestar su pregunta, así que me limité a bailar sensualmente para él. Si mi padre… si Edward o Jacob pudieran verme. Podía imaginarme sus gestos de disgusto, sus miradas iracundas por mi mal comportamiento, por el desenfreno con el que estaba haciendo las cosas.
No sé cuanto alcohol había bebido, pero supongo que bastante como para matar a cualquier humano. Pero en mi caso, lo único que hacía era provocarme una sensación de aturdimiento y de relajación a la vez. No supe si habían sido las cuatro “margaritas” o las ocho cervezas o los tres “Cosmos” o alguna otra cosa, pero algo de eso había logrado mitigar mi dolor. Ahora, me sentía invulnerable, rebelde y atrevida.
–¿Segura que estás bien? –en algún momento me preguntó Mike. ¿El también iba a empezar con sus actitudes moralistas?
–Perfectamente.
–No me gustaría tener que terminar llevándote a la sala de urgencias por congestión alcohólica.
Lo de “sala de urgencias” me hizo recordar a Carlisle y me imaginé su cara de horror si el pensamiento de Mike se hiciera realidad; sí, me podría imaginar al perfecto Doctor Carlisle Cullen lívido si me viera tan borracha como una cuba sobre una camilla y tuviera que atenderme.
–No te preocupes, estoy p-e-r-f-e-c-t-a-m-e-n-t-e. –Me paré sobre un pié para demostrarle mi perfecto equilibrio.
Mike esbozó una sonrisa dubitativa pero no insistió en el tema.
Estuvimos en el último bar hasta muy entrada la madrugada. El grupo de amigos de Mike eran simpáticos y bastante fiesteros. La única nota discordante era una tal Jessica no-se-qué, que toda la noche me había tratado con bastante indiferencia. La verdad, la actitud de la mujercita me era más sin embargo, pues no había nada que yo pudiera envidiarle, ni siquiera el anillo de compromiso que parecía presumir a la menor provocación.
–Disculpa la actitud de Jessica –me dijo Mike en algún momento de la noche –Siempre ha tenido un carácter algo especial.
–¿Son viejos amigos?
–Podría decirse. Salimos cuando estábamos en el instituto y perdimos contacto después de la graduación. Ahora está comprometida con Tyler. Parecen estar muy enamorados –señaló con la cabeza hacia la pareja.
Sonreí con desdén; el amor ahora era algo que se me antojaba una quimera que la gente usaba para disfrazar la lujuria y el deseo. Una excusa para hacer daño, una mentira para causar dolor.
Más o menos a las tres y media de la mañana abandonamos el último bar que visitamos. Los amigos de Mike empezaron a despedirse y partir cada quien por su lado, dejándonos a él y a mi a solas.
–¿Quieres que te lleve a casa? –Dijo una vez que entramos en automóvil y lo ponían en marcha.
–No tengo casa
–¿No te estabas quedando en casa del jefe Swan? –preguntó algo sorprendido por mi respuesta.
–Ya no.
–¿Entonces?
–Sólo llévame al primer hotel que encuentres. El resto, es problema mío.
–¿Y… qué tal si vamos a mi casa? Podrías pasar la noche conmigo… –acarició mi rostro con una de sus manos. Pero sus caricias me dejaban fría.
¡Maldición! Se me están pasando los efectos del alcohol”. Mi cuerpo parecía quemar rápidamente el alcohol de mi sangre. Por eso había estado bebiendo tanto esa noche, porque por más que bebía, el aturdimiento era pasajero. Si realmente quisiera agarrar una borrachera de antología, una que me hiciera perder hasta la conciencia, probablemente lo lograría si me bebía toda una destilería.
–¿Pasar la noche contigo?, sí, ¿por qué no? Pero, ¿qué tal si nos quedamos aquí, en Port Angeles? No se me antoja un viaje tan largo de regreso a Forks.
Mike pareció estar de acuerdo conmigo, pues dio una vuelta en “U” para regresar el camino andado.
Varios metros antes de llegar a lo que parecía un pequeño hotel o un motel, un anuncio luminoso en el que se leía “Lonely Star” llamó mi atención.
–¿Qué es eso?
–¿Cómo? –Mike volteó hacia donde yo indicaba –Ah, es un bar de vaqueros, bastante concurrido por la gente de aquí.
–¿Podemos entrar? –dije algo entusiasmada. En el fondo, parecía que la vieja costumbre de portarme bien luchaba por salir a relucir y detenerme antes de ir más en serio con Mike. La anterior Renesmee no se hubiera prestado para líos de una sola noche. Pero la nueva, era capaz de eso y mucho más.
–¿En serio? –el rostro de Mike mostraba incredulidad, como si le hubiera dado un baldazo de agua fría. Era bastante obvio que Mike esperaba entrar en acción en otra cosa.
–Por favor… sólo quiero un último trago. Te prometo que me voy a portar muuuy bien. Voy a ser una niña buena contigo. –lo besé cerca de la comisura de la boca y de ahí le fui dando una serie de besos cortos, recorriéndole la mandíbula hasta la base del cuello.
–Eres toda una tentación, ¿lo sabías?
Sonreí al entender que había ganado. Dirigió el auto hacia el “Lonely Star” y aparcó cerca de la entrada del bar.
“¿No que muy mala y rebelde? En el fondo, eres una niña que quiso jugar a grande y ahora se está echando para atrás, cuando te das cuenta de la tontería que estás por hacer”
“Cállate conciencia. Sólo quiero un trago, eso es todo. No pienso volver a portarme ‘bien’, ahora sólo haré lo que me plazca. Pese a quien le pese y le duela a quien le duela”
“Ajá. Te mientes a ti misma… Estás dolida, pero la autodestrucción no es el camino”
“¡Argg! Cállate voz interior”
“No lo haré mientras pueda evitar que hagas una tontería de la que después te vas a arrepentir”
¡Fantástico! Otro debate entre mi monstruito personal y mi conciencia. Pues bien, esta vez la conciencia no iba a ganar, pues a lo largo de la vida me había regido por ella y al final, no sirvió de nada. Si tenía que beberme todo el “Lonely Star” para eso, lo haría.
A pesar de ser ya muy entrada la madrugada, el lugar estaba bastante concurrido.
Mike y yo nos acercamos a la barra y le pedimos un par de cervezas al cantinero.
–¿Qué te parece el lugar?
–Esta bien… nunca había entrado en un bar como este... ¿Sabes? Creo que me voy a mudar a Texas –Dije de pronto.
–¿Texas? ¿Y por qué ahí?
–Porque me gustan los lugares soleados. –“Y por eso los Cullen no se atreverán a molestarme allá. No a menos que quieran exponerse a ser descubiertos.” terminé la frase en mi mente.
–¿Y qué haces en Forks, entonces?
–Mmmm creo que me acabo de dar cuenta que sólo estuve perdiendo el tiempo.
–¿Visitar al jefe Swan fue una pérdida de tiempo?
El recuerdo del rostro consternado del abuelo Charlie al estar escuchando todo aquello que no debió oír esa noche me provocó una mueca de dolor que traté de disimilar a toda costa.
–No, no lo digo por él. Charlie Swan siempre será el mejor de los abuelos que…
–¿Abuelo?
“¡Maldición!”
–Es una especie de broma familiar… Es que él es primo de mi papá en segundo grado. Su papá y mi bisabuela eran medio hermanos, así que Charlie Swan viene siendo mi tío abuelo segundo. Por eso lo de “abuelo”.
–Ok, ok… creo que me perdí con eso del primo del medio hermano o algo así –rió –¿Lista para irnos o quieres bailar un poco?
–¡Vamos a bailar! –dije con bastante entusiasmo mientras con una mano agarraba la nueva cerveza de la barra y con la otra lo tomaba a él de la mano y lo arrastraba a la pista de baile.
La música country nunca había sido de mi particular predilección, pero era rápida para aprender, así que me tomó una canción para agarrarle el hilo al baile.
De pronto, unos acordes bastantes sexys de una canción empezaron a resonar en el bar.


I wanna do bad things with you.
When you came in the air went out.
And every shadow filled up with doubt.
I don't know who you think you are,
But before the night is through,I
wanna do bad things with you.

Dejé que el ritmo de la música me empezara a guiar a lo largo de la pista. Mi resolución de portarme mal esa noche volvió a mí con toda su fuerza. O sí, mi monstruito sediento de alcohol y mal comportamiento salía a relucir de nuevo.

I'm the kind to sit up in his room.
Heart sick an' eyes filled up with blue.
I don't know what you've done to me,
But I know this much is true:
I wanna do bad things with you.

Volví a dejar que mi cuerpo se moviera sinuosamente, pegando mi cuerpo al de Mike, dándole a entender con mis movimientos lo que quería hacer.

When you came in the air went out.
And all those shadows there filled up with doubt.
I don't know who you think you are,
But before the night is through,
I wanna do bad things with you.
I wanna do real bad things with you.
Ow, ooh.

El ritmo de la música se fue apoderando de mis sentidos. Sí, era una noche para hacer cosas malas. Incluso, estaba empezando a encontrarle “sabor” al aroma de Mike. ¿Cómo sabría su sangre? Esa sería la estocada final para los Cullen, si yo probaba la sangre de un humano, no habría vuelta atrás.

I don't know what you've done to me,
But I know this much is true:
I wanna do bad things with you.
I wanna do real bad things with you.

No me importó estar rodeada de gente, ni que pudieran mirar con desdén mi comportamiento con Mike, así que lo besé con lujuria. Estaba empezando a tejerle la trampa a mi presa, como un súcubo.
Cerré los ojos y a medida que el beso tomaba intensidad, rodee con mis brazos el cuello de Mike. Aún así, mi traicionera mente conjuró el rostro de Jacob Black. ¡Maldito Jacob! ¿Por qué había tenido que portarse así conmigo? ¿Por qué había tenido que engañarme? Porque él no me había querido, había sido una especie de premio de consolación por no tener a Bella. Sí, había intentado matarme con ansias, había querido destruirme desde el primer momento, pero su obsesión por Bella había sido tan enfermiza que había terminado por no destruirme con tal de usarme como pretexto para estar cerca de ella.
Maldito fuera, maldito mil veces. Le hubiera dado mi vida, mi cuerpo, mi voluntad entera, pero él nunca los quiso. No, para él nunca fui suficiente, pues era un pobre sustituto de quien él realmente amaba.
Mike me deseaba, eso lo tenía claro. Así qué, ¿por qué no? Yo no amaba a Mike, no lo quería, me gustaba y ya. Al final, éramos un par de extraños, ¿por qué no usarlo para aliviar mi amor propio?
Seguía besando a Mike con los ojos cerrados, como si la vida se me fuera en ello, cuando de pronto, sentí que el mundo me daba vueltas.
–¿Pe-pe-pero qué…?
¿Por qué Mike estaba en el suelo del bar con el labio partido y acariciándose la quijada?
–Basta de tonterías, tú vienes conmigo.
Una manaza me tomó por el antebrazo y sentí que el contacto me quemaba mientras la sorpresa se abría paso entre mi aturdida mente. ¿Realmente estaba ahí?
–Hey, Black, no puedes llevártela contra su voluntad –Mike se puso en pie, algo tambaleante, tal vez por el golpe recibido en la mandíbula o porque el alcohol ingerido ya empezaba a pasarle la factura.
–Newton, no te arranco la cabeza sólo porque estás tan borracho que sería como aprovecharme de ti. Pero si tienes algo de conciencia aún, ¡No te metas! –la voz de Jacob tronó amenazadoramente. –Y tú…
–No puedes venir a darme órdenes –Dije retadoramente. No iba a permitir que tratara de avasallarme –No pienso ir a ningún lado contigo, no puedes obligarme –levanté la barbilla, en una actitud bastante arrogante y soberbia.
–¿No? Eso está por verse.
Acto seguido, mi cabeza colgaba por el aire, mientras mi mirada se enfocaba directamente hacia el piso. Me llevó menos de cinco segundos darme cuenta de lo que sucedía: Jacob Black me estaba sacando del bar como si fuera un costal de papas, mientras que la gente se reía divertida por la escena.
¿Qué más podría ir mal esa noche?

19 comentarios:

  1. ahhhhhhhhh no puedo creeerlo estoy tan emosionada me estoy casi desmayando del ancia que me proboco ya quiero leer el que sige esto es estupendo

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  2. jajja muy divertido! me imagine el bar a renesme muy borracha ... es toda una bitch cuando kiere.. como se llama la cancion del bar ?jajaj
    muy padre capitulo
    gracias!!

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  3. simplemente genial!
    Nije

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  4. Para quien preguntó: La canción del Bar se llama "bad things" y la canta Jace Everett

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  5. aaaaaaaaaaaaa jajaajajajajaa me encantaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! mas mas mas =D

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  6. maximoooo,,, amo a jake,,,, kiero un chiko asi,,, jajajaja,,

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  7. jajajajaajja hermosooo simplemente hermoso, segui asii

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  8. Azuuuu...!!! q loco este capitulo...para variar jake de sobreprotector....

    espero el sgtee..! x)

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  9. me encantaaaa te lo digo otra vez GENIAAL me encanta el finaaal..

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  10. porfis no te demores tanto en actualizar que todos mis amigos te van a odiar por mi mal humor :( necesito leer más!!!!

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  11. Me encanta. Cuando me empezaba a preocupar por la virginidad de Nessie aparece SUPERLOBITO al rescate :)
    Es realmente apasionante este capitulo, eres geniaL!!!

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  12. superlobito..... ajajajajajajjajajjajajajaja muui buen termino para jake.. le cae a pelo....

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  13. yo pense q en vez de con mike iba a estar con awka cuando se escapa xD

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  14. La canción qe escogizte es weniziima...! es el tema de TRUE BLOOD ...! esa serie es bravaza...

    wiiiiii.... recien me doii cuenta... jajaja q tontaa...!


    para variar re-leyendo los capiis x no se que numero de vez.. jeje x)

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  15. Literalmente estuve a pinto de que me diera un ataque....mi mama llego corriendo a mi cuarto a preguntarme que me pasaba........estoy comenzando con tu libro y me parece q es demasiado emocionante aparte escribes muy parecido a stepheny

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  16. no me lo creo, reenesme es una....
    si tanto amaba a jacob todo mundo sabe que no es bueno desquitarse con el primer chico que vea si tanto le dolio esa desepcion amorosa por que insitia en hacerle daño a la gente?

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  17. no pude evitar escuchar la canción mientras leía esta parte jaj está muy interesaaaanteee caramba!

    saludos,

    Sheila

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