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Disclaimer

Nombres y personajes de esta historia son propiedad de Stephanie Meyer (menos los que no salieron en la saga original). Lo único mio es la historia que va uniendo a tan maravillosos personajes.
Esto es un homenaje a una de mis sagas favoritas, sin fines de lucro, por mera distracción.

lunes, 9 de marzo de 2009

LA LLAMADA



–Sí, abuelo…. Está bien, mañana te llamo, ¿ok? Gracias por todo… sí, yo también te quiero…. Buenas noches.
–¿Qué dijo el abuelo? –pronunció mi madre mientras yo cerraba la tapa de mi teléfono móvil.
–Está feliz de que hayamos arreglado las cosas –me dejé caer en el sillón, entre mis padres. Puse una mano en sobre el muslo de mamá y apoyé la cabeza en el hombro de mi padre. Se sentía bien estar así, con las cosas recuperando su cause –Prometí llamarle mañana
–Tal vez deberíamos organizar algo para celebrar el cumpleaños de tu madre y el tuyo, ya que tu fiesta no salió como esperaba.
–Alice, por favor.
–Ya sé que no te gustan las fiestas de cumpleaños, pero tenemos que mucho que celebrar. Tu cumpleaños, el de Nessie, el que las cosas se hayan solucionado… Podemos invitar a Charlie, a los chicos de la reserva.
–Creo que voy a ir a ver qué encuentro en el refrigerador, de pronto siento un enorme antojo de comida humana –me puse de pie casi de un salto al escuchar “la reserva”.
Me dirigí a toda velocidad a la cocina y empecé a abrir todas y cada una de las puertas de la alacena. Agarré de ahí una bolsa enorme de papas fritas y una botella de salsa extra picante; del refrigerador, un bote de helado de chocolate.
–¿Piensas comerte todo eso? –la voz del tío Emmett sonó de pronto.
–¿Por qué no? El abuelo Charlie dice que me faltan un par de kilos, que estoy demasiado flaca.
–Pero no creo que se refería a que de pronto te hartaras de comida chatarra…
Me encogí de hombros. Lo de la comida era un pretexto nada más; no quería escuchar el nombre de Jacob Black ni nada que pudiera relacionarse con él. Ese tema estaba vedado por el momento.
–¿Realmente piensas cortar del todo con Jacob?
Genial, parecía que Jake tenía fans de su causa en mi familia. No quise contestar a la pregunta del tío Emmett, así que me metí un puñado de papas bañado en salsa. Me escoció el picante en la lengua, pero prefería eso a decir algo sobre el tema de mi fracasada relación amorosa.
–Dale una oportunidad al chico –¿de verdad no pensaba abandonar el tema? Puse los ojos en blanco, exasperada –La está pasando realmente mal.
–¿Lo vas a defender? Si mal lo recuerdo, hace unos días lo querías matar por aprovecharse de mi inocencia, y ahora, ¿abogas por él? Espera a que te escuche la tía Rose…
–Nessie, es en serio. Me da pena, creo que merece la oportunidad de explicarte las cosas. El te quiere, de eso no me cabe la menor duda. Además, es una lástima perder un mecánico tan bueno y de gratis.
Sonreí. Era inevitable que mi tío no hiciera bromas aún en los momentos más serios.
–Siento lo de tu auto –dije tratando de distraerlo del tema –Creo que te debo una buena factura por mi borrachera.
–Pues sí, me la debes. Todavía no logro quitarle el aroma a borrachera con tequila que dejaste de recuerdo…
–Perdón…
–Pero, volviendo a lo otro –mi tío no se daba por rendido –Piénsalo, ¿quieres? No tiene caso que los dos sufran cuando se quieren tanto…
–Si tú lo dices…
–Nessie, es verdad. No sé por qué le dan tantas vueltas al asunto, pero él…
–¡Emmett!
La voz de mi padre tronó desde la sala.
–¡Diablos! ¿Es que no se le puede escapar nada a tu padre? –¿ahora qué era lo que se estaban callando? –Haznos caso, pequeña revoltosa. No permitas que tu orgullo se interponga entre tú y Jake
Le sonreí a mi tío, pero no respondí nada. Me puse de pié, agarré mi bolsa de papas fritas y emprendí el regreso a la sala.
–Además… –dijo el tío cuando ya estaba a mis espaldas –Tú tampoco te has portado muy bien que digamos, tienes un “Mike Newton” en tu conciencia.
Me quedé como congelada ante las palabras de mi tío, quien riendo a carcajadas, salió de la cocina y me dejó ahí parada como estatua.
Sí, no podía negar el hecho de que había coqueteado y besado a Mike en mi estúpido arranque rebelde. Y si no hubiera sido por la irrupción de Jake en ese bar, probablemente hubiera terminado en una situación más comprometedora con Mike.
De hecho, esa misma mañana, en lo que esperaba a que la lavadora terminara con la primera tanda de ropa que había echado en ella, Mike me había telefoneado a casa del abuelo Charlie. Según él, había llamado para saber cómo estaba, pues se había preocupado de que el “animal de Black” me hubiera hecho daño; le agradecí el gesto con toda la formalidad y frialdad que pude. Era totalmente mi culpa que se hubiera hecho una idea errónea sobre nosotros, pero le deje bastante claro que había sido un desliz a causa del alcohol. Tal y como lo imaginé, a Mike no le gustó nada mi rechazo, y antes de que la cosa se pusiera más densa, corté la llamada.
Había usado a Mike de la peor manera y me avergonzaba por ello. Y aunque para mí ya estaba desecha mi relación con Jake, no tenía excusa para haber pasado de sus brazos a otros en tan pocas horas. Después de todo, yo tampoco era una blanca palomita.
–¿Sucede algo, hija?
–No, nada importante mamá… Me quedé pensando en una tontería sin importancia. –Me despabilé de mis cavilaciones y regresé a sentarme entre mis padres, quienes junto al resto de la familia estaban a punto de empezar a ver una película.
Justo cuando empezaban los créditos iniciales, mi teléfono celular emitió un sonido indicándome que tenía un mensaje de texto
Me dijo tu abuelo que ya habías solucionado las cosas con tus padres
Así que Jacob ya se había enterado.
Sí, así es
Me alegro por ustedes
Gracias
¿Y nosotros?”
Leí el último mensaje una y otra vez, pero no respondí. No sabía qué decirle, porque para mi, ese “nosotros” no existía. Lo de Jacob y yo era algo muy distinto a lo sucedido con mi familia.
–¿Quién es? –me preguntó mi madre en un ligero susurro, pero yo sabía que el resto podía escucharla.
–Jacob, se enteró que ya habíamos arreglado las cosas. El abuelo Charlie le contó. –apoyé la cabeza sobre el hombro de mi madre y ella me rodeó con su brazo. Me acurruqué para estar más cómoda, aunque a decir verdad, no le estaba prestando atención a la película.
–¿Y?
–Dijo que se alegraba y le di las gracias. Fue todo.
Mamá no insistió en el tema y se lo agradecí. Me sentía bastante abrumada, tanto por las emociones del día como por el hecho que de pronto Jacob había encontrado bastantes defensores de su causa ente los miembros de mi familia.
Siendo justa, sabía que tenía que hablar con él, darle esa mentada oportunidad que todos me decían. Tenía que darle el derecho de que me contara la versión de su historia, y sabía que al final, iba a terminar escuchándolo. Sólo que todavía no podía decir cuándo iba a suceder eso.
Había logrado comprender y perdonar las acciones de mi familia, porque lo habían hecho por amor a mi madre, pero realmente nunca llegaron a hacerme daño. Siempre me habían cuidado, protegido y amado, sin importar sus pensamientos pasados.
Lo de Jacob me dolía porque había descubierto la intensidad de sus sentimientos por mi madre. La había amado, la había deseado con intensidad, habría dado su alma por ella si hubiera sido necesario. Y yo no me sentía capaz de competir contra eso, es más ni siquiera quería intentarlo, jamás podría ver a mi madre como mi rival de amores. No, porque eso significaría terminar odiándola de verdad, y jamás, jamás podría hacer eso.
Me había dado miedo que la oposición de mi familia a mi relación con Jake terminara llevándome a la disyuntiva de escoger entre ellos y Jacob. Lo irónico es que al final, aún y cuando mi familia aceptaba que yo lo amara, iba a tener que alejarme de él para poder seguir adelante.



Me desperté muy temprano, pues el sol no había terminado de salir siquiera. Me estiré sobre la cama aún y lancé un pequeño bostezo mientras trataba de recordar cómo es que había llegado a la cama la noche anterior. En algún momento, me quedé dormida entre los brazos de mamá y creí recordar que papá me había subido en brazos hasta mi cama, mientras mi mamá y la tía Rose me habían ayudado a ponerme la pijama. No recordaba bien los detalles, pues había estado más dormida que despierta, pero podía recordar sus rostros perfectamente en esos breves lapsos de conciencia.
Miré al cielo a través del enorme ventanal; era otro de esos típicos días lluviosos en Forks, sólo que esta vez, el cielo me parecía más gris, más triste, como si estuviera deprimido.
La deprimida es otra”.
Con los días, mi furia inicial hacia Jacob se había transformado en tristeza y dolor. Decían que el primer amor era el más difícil de olvidar y el que más dolor causaba al terminar, pero también, era aquel que te arrancaba una sonrisa tierna cuando al tiempo pensabas en él. Esperaba que fuera verdad, que algún día pudiera recordar con una sonrisa mi relación con Jake, aunque en esos precisos instantes sintiera que el pesar de mi corazón no iba a terminar nunca.
Me levanté de la cama sin ganas y me dirigí primero al clóset para escoger algo qué ponerme; fruncí el ceño al ver la pequeña maleta donde había guardado algunas prendas el día de ayer, cuando estaba decidida a alejarme de mi familia un tiempo. Recordé que prácticamente había aceptado la invitación de Awka y lamenté que no tuviera una forma de contactarlo para avisarle que siempre no iba a irme con él.
No me va a quedar de otra que ir esta noche al claro para decirle en persona que no me voy a marchar. En fin, sirve que me despido de él y tal vez más adelante pueda visitarlo a él y a su familia en compañía de la mía
No podía creer las tonterías que dije, las que había hecho y las que estuve a punto de realizar por mi ofuscación; irme con Awka era una de ellas.
“¿Y no querer escuchar a Jacob? ¿No sería también una tontería no querer enfrentarlo? Tal vez los demás tengan razón, tal vez me estoy equivocando en mi decisión. Pero tal vez sea porque tengo mucho miedo de lo que Jake pueda decirme, porque una cosa es que en sus recuerdos haya descubierto lo que sentía por mi madre, pero no me siento capaz de soportar escucharlo de su propia voz.”
Aparté esos pensamientos de mi cabeza, agarré unos jeans y una camiseta cualquiera junto con una muda de ropa interior y me metí a bañar. Tal vez el agua caliente me relajara los músculos y me calmara esa sensación de desasosiego que tenía.
Bajé hasta la cocina y ahí me encontré a mi madre y a mi abuela.
–¡Buenos días!
–Buenos días… ¿y los demás?
–Tus tíos salieron de caza; tu padre y el abuelo están checando algunas cosas en internet. Al parecer, la bolsa amaneció bastante inestable este día.
Al escuchar la palabra “caza” sentí un cierto ardor en la garganta; mi cuerpo me recordaba la necesidad de sangre que tenía, pues habían pasado bastantes días desde la última vez que había salido de cacería. Tal vez pudiera remediarlo esa noche.
–¿Dormiste bien, hija?
–Sí, mamá, ¿por…?
–Estuviste algo inquieta durante la noche…
–¿Papá estuvo visitando mi mente otra vez? –pregunté suspicaz.
–No, claro que no. Es que alcanzamos a escuchar algunas cosas que dijiste en tus sueños.
–¿Hablo dormida? –No tenía conocimiento de que alguna vez lo hubiera hecho, y tampoco recordaba nada de lo que había soñado la noche anterior.
–No lo habías hecho antes, a decir verdad.
–Y es algo de familia… –dijo de pronto la voz de mi padre, que se había materializado repentinamente a un lado de mi madre –Bella siempre hablaba entre sueños cuando era humana.
–O sí, lo “recuerdo” –dibujé unas comillas al aire con los dedos de mis manos –Tú entrabas cada noche por la ventana de su cuarto y mientras dormía, te encantaba escuchar lo que hablaba, pues era lo más parecido a “escuchar” su mente.
–Hablando de “recordar”, princesa, ¿nos podrías explicar qué fue lo que pasó el sábado cuando…? Tú sabes…
–Se me hacía raro que no hubieran abordado aún el tema, ya se habían tardado, papá.
De pronto, el abuelo Carlisle ya se encontraba también en la cocina, así que cuatro pares de ojos me miraron fijamente mientras esperaban mi explicación.
–Verán, hace algunos meses empecé a experimentar una nueva faceta de mi don. Resulta que si toco a alguien, puedo “bajar” a mi mente fragmentos de sus recuerdos, por más lejanos o recientes que sean y después, reproducirlos en mi cabeza como si fueran mis propios recuerdos.
–¿Ocurre siempre que tocas a alguien? –preguntó fascinado el abuelo Carlisle.
–No, de hecho, ocurre cuando menos lo espero. Es algo que no he podido controlar ni una sola vez; he intentado hacerlo a propósito, pero sin resultado.
–¿Y por qué no nos habías hablado de ello?
–Porque… –dudé si decirles el motivo real o no. No quería ofender a papá, pero tampoco debía mentirles, pues a causa de secretos y medias verdades, habíamos tenido un problema bastante serio el día sábado anterior –tal vez suene tonto, pero es que quería tener un secreto que fuera únicamente mío. Con el don de papá, es imposible tener secretos en esta familia –rápidamente volteé a ver a mi padre –No es crítica ni nada por el estilo, yo sé que te esfuerzas por darnos la privacidad necesaria, pero también sé que a veces es difícil no escuchar nuestras mentes –volví a mirar a todos otra vez– Cuando descubrí esta nueva “modalidad” de mi don, por así llamarla, la oculté porque en primera, no sabía si era algo permanente, después, porque quería tener algo que nada más me perteneciera a mí, y por último, porque era un reto burlar el radar que tiene papá en la cabeza.
–¿Entonces…?
El timbre de mi celular interrumpió la pregunta de mi padre. Saqué el móvil del bolsillo de mi pantalón y al ver el nombre en el identificador de llamadas, torcí un poco el gesto.
–Es Jacob –dije en respuesta a la pregunta no formulada por parte de mi familia.
Dejé que el timbre siguiera sonando.
–¿No piensas responder? –por el tono de voz de mi padre, imaginé que mi actitud no le parecía la más adecuada.
Dejé el teléfono sobre la barra de la cocina y lo miré como si de un bicho se tratara.
–Renesmee, hija, habla con él…
–Mamá…
–Nessie, no es de buena educación ignorar a la gente
–Abuela… –el teléfono dejó de sonar, registrando la llamada como perdida. –¡Ooops! Ya dejó de sonar, no alcancé a contestar –pronuncié algo sarcástica mientras me encogía de hombros.
–Nessie, no sé de donde saliste tan cabezota.
–No lo sé papá, habrá que revisar el árbol genealógico… –dije al tiempo que me dirigía al refrigerador y sacaba el cartón de jugo de naranja. Prefería fingir que de pronto me entraba un apetito feroz con tal de dejar el tema de Jacob por la paz.
Para mi desdicha, mi teléfono volvió a sonar y papá fue más rápido que yo, que sin importarle mi cara de horror, contestó la llamada.
–¿Jacob?.. Sí, todo bien por aquí… sí, fue un alivio solucionar las cosas… mmm, sí, aquí está –agité las manos en forma negativa, imaginando las intenciones de mi padre –Te la paso… Renesmee, quieren hablar contigo –me extendió el teléfono, sin siquiera tapar la bocina –No te portes como una niña…
Miré el móvil como si fuera una serpiente venenosa o un plato de espinacas; ambos me provocaban asco.
A regañadientes, agarré el aparato de la mano de mi padre.
–¿Si?
–Renesmee….
No pude evitar estremecerme y sentir que mis rodillas flaqueaban al escuchar pronunciar mi nombre con su profunda voz. Quise reprender a mi traicionero cuerpo y di gracias al cielo de que Jacob no pudiera ver cuánto podía afectarme aún.
–¿Qué hay? –mi voz salió muy débil para mi propio disgusto.
Con discreción, mis abuelos y mis padres salieron de la cocina para darme privacidad. Pero con ese súper oído que tenían, no dudaba que fueran capaces de escuchar mi conversación sin esfuerzo alguno.
–Llamé para saber cómo estabas.
–Estoy bien, gracias.
–Supe que hiciste las paces con tu familia.
–Sí, anoche me lo dijiste en tus mensajes…
–Sí, es cierto…
¡Diablos! Era obvio que esta llamada no era fácil para ninguno de los dos, y yo me empeñaba en subir el grado de dificultad para él, pero era algo que no podía evitar. Para mi desgracia, era demasiado sentida y orgullosa, difícilmente daba mi brazo a torcer.
–Este… tú auto está listo, puedes pasar por él cuando quieras.
–Mmmm, gracias, por avisarme. Le voy a pedir al abuelo Charlie que pase por él, sólo dime cuánto es para hacerte el cheque.
–No pienso cobrarte.
–Entonces, quédate con el auto si quieres. No quiero nada de ti si no es con un pago de por medio.
–Nessie, no seas tonta… ¿cómo voy a cobrarte si eres…?
–Soy una clienta –lo interrumpí –es lógico que pague por los servicios prestados, ¿no?
–¿Por qué te portas así? No pensé que fueras tan dura –su voz sonó algo exasperada.
–¿Y lo preguntas todavía? –dije con sorna
–Renesmee, tenemos que hablar.
–No hay nada que decir, todo está bastante claro.
–No, las cosas no son como tú crees.
–No es que las crea, es que las vi. Tú recuerdos son bastante vívidos, por cierto… Y lamentablemente, no puedo deshacerme de ellos…
–Tu padre algo me dijo sobre eso, pero no entendí bien. Tal vez pudieras explicármelo.
–No veo el caso, Jacob…
Ambos lados del teléfono quedaron en silencio. Yo no me sentía con fuerzas para seguir hablando con él sin perder la compostura, pero al mismo tiempo, mi lado masoquista evitaba que cerrara el móvil, pues deseaba seguir escuchando su voz aunque fuera unos segundos más.
–Por favor, Nessie, no nos hagas esto… podemos solucionar las cosas. Aún el peor de los criminales tienen derecho a defenderse, ¿no?
A mi mente vinieron las palabras que el tío Emmett me había dicho la noche anterior: “Tú tampoco te has portado muy bien que digamos, tienes un “Mike Newton” en tu conciencia
–Jacob… –me costaba decirlo, aún cuando había tomado la decisión.
–Dime…
–Está bien, tú ganas… ¿cuándo quieres que hablemos?
–¿Ahora mismo?
No, era demasiado pronto para mí. Tenía que prepararme para verlo, para tener la fortaleza suficiente para no terminar arrodillándome y suplicándole que me amara aunque fuera un poco.
–Este… tengo cosas que hacer. Tengo que buscar un regalo de cumpleaños para mi madre –dije como excusa, aunque era cierto que tenía que comprarle algo, pues con tantas cosas que habían sucedido en los últimos días, había pasado por alto que el cumpleaños de mamá era al día siguiente.
–¿Entonces?
–¿Qué tal esta noche? Puedo pasarme por tu taller y recoger mi auto de una vez.
–¿Quieres que hablemos en mi taller? –dijo algo incrédulo por mi elección.
–Es tan buen lugar como cualquier otro para lo que tenemos que decirnos
–Supongo –noté que mi respuesta le había calado –Cierro el lugar a las siete, ¿crees que puedas venir a esa hora? Los chicos se habrán ido y vamos a poder hablar con privacidad.
Recordé que a esa hora había quedado de verme con Awka. Tenía que ir a despedirme de él y decirle que siempre no iba a acompañarle; se había portado bien conmigo, no se merecía una grosería de mi parte.
–A las ocho mejor, tengo algo qué hacer antes.
–¿Puedo preguntar qué?
–No, pero te lo voy a decir de todas maneras: voy a visitar a un amigo.
–¿Ese amigo no será de casualidad Mike Newton? –detecté cierto enojo y lo que parecía un ligero destello de celos en su voz. No quería hacerme ilusiones, pero una parte de mi se emocionó.
–No es asunto tuyo.
–Sí lo es si el tipo intenta propasarse contigo.
–Mike no se quiso propasar conmigo…
–No, lo olvidé, tú estabas más que dispuesta a dejar que…
–¡Jacob! –mi voz sonó algo enojada, pero siendo honesta, era más bien vergüenza lo que sentía por mi comportamiento. –Si te vas a poner pesado, entonces no veo el caso de hablar…
–No, no, es que… ¡Diablos, Renesmee! No sabes lo que duele esto…
Sí que lo sabía y mejor que él.
–Me tengo que ir… Nos vemos en la noche… Adiós.
Colgué antes de darle la oportunidad de que dijera algo más.
Esa noche lo vería, y que el cielo me ayudara, porque no sabía si tendría la fortaleza necesaria para enfrentarlo. Quizás en el futuro, cuando pensara en mi primer amor no lo haría con una sonrisa, sino con resentimiento por causarme este dolor. Sin ánimo de sonar melodramática o cursi, pero algo me decía que jamás sería capaz de amar a nadie que no fuera Jacob Black; y eso significaba una eternidad en la más profunda soledad.

11 comentarios:

  1. Qe linnDo el capii nO puedO esperar a que hablen....!!!

    erz genial...! y la hiztoriia va genial tbn!!!

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  2. super cool... esperando el siguiente... eres una excelente escritora.... muero de ansia! jejeje!

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  3. k bueo esta sige asi porfa no te demores mucho

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  4. sweet!!
    me encanto se me hizo super tierna la relacion de Renesme con sus papas y obvio no puedo esperar para ke ella y jake hablen
    ke emocion!!

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  5. algo me dic ke el siguiente capitulo sera realmente emocionant,, eres lo maximo,,,,

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  6. ohhh dios mío es genial! me muero por saber que pasa, es tan interesante (:

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  7. faziinantheeee ^^*

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  8. No es por presionar... pero me muero por saber k pasa con jacob y renesmee.......... plisss no tardes.....

    saludos

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  9. sin presiones (se oye el clic clic de una pistola xD) pero SIGUE YA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    jajaj xD esto es adictivo

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