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Disclaimer

Nombres y personajes de esta historia son propiedad de Stephanie Meyer (menos los que no salieron en la saga original). Lo único mio es la historia que va uniendo a tan maravillosos personajes.
Esto es un homenaje a una de mis sagas favoritas, sin fines de lucro, por mera distracción.

domingo, 22 de febrero de 2009

COSAS DE FAMILIA

–Nessie, no seas tonta y sube a la camioneta.
Ni siquiera me digné a mirarlo, estaba furiosa. Seguí caminando con paso decidido tal y como lo estaba haciendo desde que me había marchado de la feria.
–Nena, anda… no te portes como una niña berrinchuda.
Si pensaba que estaba logrando calmarme, estaba pero así o más equivocado.
Jacob me había estado siguiendo a paso de tortuga en la camioneta, pues yo me había rehusado por completo a regresar a casa con él. Prefería andar sobre un camino de brasas ardiendo.
–Bebé…
–¡Yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! –grité exasperada mientras me detenía al tiempo que él detenía la marcha del vehículo. Las dos o tres personas que caminaban por ahí voltearon a verme, curiosas –¡Déjame en paz! No me simpatizas en estos momentos, quiero estar sola… y deja de estarme diciendo “nena” o “bebé” que eso hace que me ponga más furiosa.
–Renesmee, no voy a dejar que te marches sola a casa. Si es necesario, te voy a seguir a tu paso en la camioneta. No me importa que tardemos hasta mañana en llegar.
–Eso está por verse...
Empecé a acelerar el paso hasta que llegué a una parte donde algunos árboles del bosque se agrupaban cerradamente y me escabullí entre ellos, sabiendo que Jacob no podría seguirme con la camioneta a través de ellos. Corrí lo más rápido que pude, decidida a sacar mi coraje con el esfuerzo físico.
Así que piensa que los de mi especie somos unos monstruos horrendos
No seas tonta, estás haciendo una tormenta en un vaso de agua
“¡Ah, lo que me faltaba! Ahora resulta que yo misma me regaño
Es que tú misma te das cuenta que te estás portando ridículamente.”
Pero Jacob se portó como un burro… lo de ‘esa cosa’ fue realmente insultante
Ridiculeces… reconócelo niña, toda esta susceptibilidad sin sentido es porque en el fondo temes no ser suficientemente buena para él. Por eso a la menor crítica, saltas.”
Cállate vocecita interior, ahora resulta que quieres psicoanalizarme
Tengo toda la razón, a pesar de lo que digas. Y sí, tal vez necesites ver un psiquiatra si sigues peleándote contigo misma”.
Genial, ahora hasta mi conciencia me regañaba. Aunque tal vez tuviera razón y mi enojo con Jake era un sin sentido. Pero me había dolido la forma en que se expresó de Awka, porque después de todo, ambos veníamos de donde mismo aunque nuestro comienzo fuera tan diferente. Pero si creía que Awka era peligroso, ¿no era como pensar que yo también lo fuera?
Con cada paso que me acercaba a casa, mi enojo se iba disipando, al igual que el ritmo de mi carrera. Tal vez sí había reaccionado exageradamente y tal vez debería aprender a controlar más mi genio, pero lo que empezaba a preocuparme era si sería capaz de estar a la altura de llevar una relación con Jacob; había qué reconocer que él era mayor y mas maduro que yo, así que si no aprendía a controlarme, tal vez llegaría el día en que se hartaría de mi inmadurez y decidiera que yo no valía la pena. El rumbo de mis pensamientos empezó a deprimirme en serio.
El último kilómetro lo hice a un paso un poco más veloz que del ser humano, pero nada comparable con la velocidad con la que empecé mi regreso a casa. Iba tan sumida en mis deprimentes pensamientos sobre la posibilidad de que Jacob me dejara, que no vi que él ya estaba esperándome en la puerta de mi casa.
–¡Nessie! Me estaba muriendo de preocupación… –en cuanto me vio me envolvió en sus brazos –Te estabas tardando tanto que estaba a punto de empezar a buscarte casa por casa…
–Lo siento… –dije con la mirada gacha
–No, y lo siento… no debí decir eso de tu amigo. Sólo fue algo que dije sin pensar…
–No, yo soy la tonta, reaccioné exageradamente…
Ambos hablábamos casi al mismo tiempo y atropelladamente.
–Por favor, no vuelvas a hacerme esto –levantó mi rostro con sus manos –Estaba muerto de miedo pensando que algo malo te había pasado al ver que no llegabas aún.
–Lo siento, me porté como una tonta inmadura…
–Nessie…
Jacob buscó mis labios con los suyos y me besó ávidamente. Deslizó suavemente su mano por mi espalda y yo, en un impulso, enrosqué mis piernas alrededor de su cintura. Sentí su sorpresa por mi movimiento, pero no interrumpió nuestro beso. En esa posición, entramos en mi casa, sumida en la penumbra de la oscuridad. A tientas, Jacob encontró el interruptor de la luz, y sin separar sus labios de los míos, de una patada cerró la puerta de la casa.
Se dejó caer sobre el mullido sillón de la sala conmigo aún montada en él; enterré los dedos de mi mano entre su negro y sedoso cabello para profundizar más aún nuestro beso. Sentí que todo se me empezaba a nublar y reconocí que llevaba bastantes segundos sin tomar aire para respirar, así que a regañadientes tuve que empezar a ponerle fin a nuestro beso.
Me dejé caer sobre su pecho, mientras trataba de controlar mi alocado corazón; mi respiración era bastante errática, tal como la de mi novio. Nos quedamos en silencio, yo abrazada a él con mis dos brazos, mientras el hacía lo mismo con un brazo alrededor de mi cintura y enterraba la mano del otro entre mi pelo y lo movía rítmicamente de arriba abajo, como si me estuviera peinando.
–Vaya…
–Más bien sería algo como ¡Wow!... creo que nuestros besos mejoran con la práctica.
Apoyada como estaba contra él, sentí como se contraían los músculos de su abdomen a causa de la risa que le causó mis palabras… Pensar en los músculos de su marcado abdomen, hizo que mi temperatura corporal empezara a elevarse nuevamente.
–Tal vez debería irme a casa.
–¿Por qué? ¿Vas a trabajar mañana temprano? –Dije con una voz inocente.
–Nessie, tú sabes por qué.
Puse los ojos en blanco, ¿por qué Jacob tenía que ser tan anticuado como papá?
–Y si te lo pido de de una manera educada… linda… –empecé a dibujar líneas curvas imaginarias sobre su pecho con el dedo de mi mano derecho –tierna…¿te quedarías?
Jacob carraspeó para aclararse la garganta. Lo estaba poniendo nervioso.
–Nessie… estas jugando con fuego, cielo.
–No me importa –pronuncié divertida mientras le plantaba un beso sobre el lado izquierdo de su pecho, justo encima de donde latía su corazón. –¿O acaso no te gusto para…?
–Renesmee Carlie Cullen, eres la única mujer que me gusta, que me encanta y me enloquece...
–¿Entonces?
–Entonces ya habíamos hablado de esto. Tenemos que hacer las cosas bien, primero quiero que tus padres se enteren de nuestra relación antes de dar un paso más serio. Quiero hablar con ellos antes que tú y yo…
–¿Qué tú y yo qué?
–Que tú y yo hagamos el amor.
Escuchar esa frase en sus labios me provocó un estremecimiento de anticipación.
–¿Les vas a pedir permiso para hacerlo conmigo? –dije divertida al imaginarme la cara de papá si Jacob había tal cosa.
–Obvio no… A lo que me refiero es que quiero hablar con tus papás sobre nuestra relación, porque sé que no va a ser fácil que acepten lo nuestro. Toda tu familia probablemente me gruña cuando sepan que somos novios. Además, antes de que pensemos siquiera en tener intimidad, tenemos que afianzar nuestra relación; dejarnos llevar por nuestras hormonas tal vez pueda darle al traste a lo nuestro, a pesar de lo que sintamos el uno por el otro.
Quise preguntarle qué era lo que sentía por mi, pero el miedo a lo que pudiera contestarme me frenó en seco. Si me decía que me amaba, sería la mujer más feliz en toda la historia de la humanidad, pero si me salía con que me quería o que me tenía cariño, que eran las opciones más probables, mi corazón sufriría mucho por no ser correspondido. Porque yo tenía algo muy en claro: amaba a Jacob como probablemente jamás lograría amar a alguien más.
–No creo que aguantemos tanto tiempo. Digo, nuestros besos cada vez son más… ¡wow!
–Pues vamos a tener que intentarlo. Es más, te propongo un trato.
–¿Cuál? –me enderecé para mirarlo a la cara.
–¿Qué te parece si por los próximos seis meses aplicamos la regla del box de “sólo se permiten golpes arriba del cinturón”? Aunque en nuestro caso, en lugar de golpes, serían caricias, besos, etcétera.
Me reí ante su ocurrencia.
–Es en serio, Nessie… Danos seis meses para afianzar nuestra relación, para hacer las cosas bien, sin apresurarnos. Yo te quiero en mi vida, en todos los aspectos y por eso no quiero meterte prisas, porque no quiero que un día sientas que te presioné a hacer algo para lo que no estabas preparada.
Sus palabras me dejaron sin argumentos. Sí, era cierto que yo quería estar con él, pero también reconocía que había muchas cosas para las que no estaba aún preparada o madura; Jacob tenía razón, había que hacer las cosas bien. Tal vez en seis meses lograría que me amara del mismo modo en que yo lo hacía.
–Quédate esta noche, por favor.
–Nessie, ¿Qué te acabo de decir?
–No, ya me quedó claro el punto, y reconozco que tienes razón… Solo que es mi primera noche en esta casa y al final, resulta que estar completamente sola sí me pone algo nerviosa. Te prometo que seré buena y que no trataré de romper el trato de los seis meses. ¿Qué dices? Podemos ver películas o jugar videojuegos o hablar.
–¿Toda la noche?
–¿Por qué no? Además, ya pasamos una noche juntos, ¿recuerdas? Y no pasó nada entre nosotros.
–Sí, y sinceramente, despertar a tu lado fue maravilloso.
–Entonces, ¿te quedas?
–Ya sabes que siempre termino dándote lo que quieres… sí, me quedo, pero tienes que portarte bien.
–Bien, entonces ¿qué prefieres, una de terror o una de acción?


Esa noche pedimos un par de pizzas por teléfono y nos vimos dos películas de terror. Las escogí porque sabía que eso me daría el pretexto perfecto para acurrucarme entre sus brazos sin que pensara que estaba tratando de quebrar el asunto de los seis meses de espera. Poco después de las doce de la noche no pude reprimir un bostezo.
–¿Tienes sueño?
–Solo estoy algo cansada. Fue un día bastante largo y movido.
–¿Segura que no quieres irte a dormir?
–No, quiero ver si los zombies se comen el cerebro del protagonista o no.
Jacob sonrió y no insistió, se concentró en ver la por demás sangrienta película. Era algo irónico que, a pesar de vivir en un mundo de vampiros y hombres-lobo, me asustara una película sobre zombies hambrientos. Cerré los ojos para no ver cómo los muertos vivientes se daban un festín con los cerebros de sus víctimas, y terminé quedándome dormida acurrucada entre los brazos de Jacob. Volví a despertar rato después, cuando un leve balanceo interrumpió mi sueño.
–¿Qué pasa? –Dije bastante amodorrada, pues el sueño era más fuerte que yo.
–Nada, mi bella durmiente, solo que te quedaste dormida y ya no viste el final de la película.
–Mmm… ¿Por qué me cargas? –tenía los ojos cerrados, pero era más o menos conciente de que Jake me llevaba sobre sus brazos como si fuera la cosa más ligera del mundo.
–Porque no quiero que amanezcas con el cuello torcido por dormir en una mala posición, así que te llevo a tu habitación. ¿En cuál te vas a quedar? ¿En la que era de tu padre? Espero que no hayas elegido la de Rosalie…
Jacob conocía de memoria mi casa, pues años antes había pasado tanto tiempo en ella que casi se podía contar como un habitante más de la residencia Cullen.
–No… la puerta que está enseguida de la de los abuelos, ese es mi cuarto.
Iba con los ojos cerrados, casi a punto de caer nuevamente en el sueño profundo, cuando sentí como me dejaba con suavidad sobre el colchón de la cama.
–Nessie –su voz era un suave susurro –será mejor que te pongas la pijama, vas a dormir muy incómoda si te quedas con tu ropa puesta.
–Tengo mucho sueño… no importa. –más dormida que despierta, me desabroché el botón del pantalón, para estar un poco más cómoda.
–Buenas noches, nos vemos mañana…
–¿A dónde vas? Prometiste… quedarte conmigo. –Mi voz se escuchaba cada más vez apagada por el sueño. –Duerme aquí, porque no hay más camas en la casa… No te bbrasfvs… –un bostezo distorsionó mis palabras y terminé cayendo dormida como un tronco.


En algún momento de la madrugada me desperté por un momento. Al principio me sentí algo desorientada, no estaba segura de dónde estaba, pero de inmediato recordé que era mi primera noche viviendo sola. Sentí la presión de un brazo sobre mi cintura y recordé que Jacob había prometido quedarse conmigo; ladeé la cabeza para mirarlo con ternura mientras dormía. Así, tan relajado, parecía un par de años más joven que los 26 que tenía. Miré que mis botas estaban a un lado de la cama, supuse que Jake me las había quitado mientras me había quedado dormida. Me enterneció la manera en que me cuidaba, a pesar de que a veces le sacaba de quicio con mis locuras.
Maldito pantalón” rezongué para mi. Dormir con una prenda tan pegada era bastante incómodo, pero tenía tanto sueño y tanta flojera de pararme a ponerme el pijama, que opté por algo más práctico: quitarme los jeans.
Con cuidado, me deshice de mi prisión y me cubrí bien con las sábanas. No quería que Jacob se despertara y pensara que era una artimaña de seducción de mi parte. Había decidido darnos esos seis meses que me había pedido y no pensaba quebrar mi promesa, por más atractiva que pareciera la idea. Sonriendo por mi resolución, el sueño me hizo nuevamente su presa.


Los rayos del sol que se filtraban por el amplio ventanal de mi habitación me despertó de mi sueño, al parecer, había olvidado correr las cortinas la noche anterior.
–Buenos días, princesa
–Buenos días. –seguía abrazada a él mientras una de mis piernas estaba enroscada entre las suyas. Recordé que en la madrugada me había quitado los incómodos jeans, así que rápidamente acomodé la sábana para que no se diera cuenta que me faltaba parte de la vestimenta, y sobre todo, para que no se riera de mis boyshorts de “la pantera rosa”.
Jacob se inclinó para darme un beso, pero lo detuve a medio camino. Él me miró confundido.
–Tengo mal aliento… necesito lavarme los dientes.
–Yo también y eso no me importa. Quiero darte un beso a mi chica para empezar bien el día.
Sonreí con sus palabras, y olvidé por completo el tema de lavarme los dientes; enrosqué mis brazos alrededor de su cuello y mi sonrisa se ensanchó al ver su mirada traviesa.
Había pretendido que nuestro beso fuera ligero, pues quería contribuir a que los seis meses no fueran tan difíciles para nosotros, pero nada más sus labios tocaron los míos, las chispas empezaron a brincar entre nosotros, mientras mi resolución de portarme bien salía por la ventana.
–¿¡QUE DEMONIOS SIGNIFICA ESTO!?
Jacob y yo nos miramos como congelados, y al mismo tiempo giramos la cabeza hacia la puerta de la habitación. Casi podría apostar que sus ojos se habían abierto como platos, tal y como pasó con los míos.
En la puerta de mi habitación estaba mi papá respirando furiosamente, como un toro a punto de embestir. Mamá estaba con la boca abierta, la tía Rosalie parecía a punto de echar espuma por la boca; los tíos Emmett y Jasper parecían un par de matones a punto de darle la paliza de su vida a su más grande enemigo. Cerré los ojos, porque no quería ver el resto de las miradas, pues estaba segura que todos y cada uno de los integrantes de la familia Cullen estaban en mi habitación siendo testigos de mi acalorada muestra de afecto hacia mi novio. Aunque ellos no sabían que Jacob lo era.
–¡Maldito desgraciado! –Al escuchar la voz furiosa de papá, volví a abrir los ojos. Se acercó furioso hasta mi cama y nos señaló con el dedo acusador.
–Papi, no es lo que parece…
–¡¿Qué no es lo que parece!? ¡Es exactamente lo que parece! Tú, medio desnuda con este… con este maldito… –¿Podría darle una apoplejía a un vampiro? Porque parecía que a papá estaba a punto de darle una –¡Tú! –dirigió su fúrica mirada a Jake –¡Te doy tres segundos de ventaja para que corras, porque en cuanto te alcance, te juro que te mato!
–Y nosotros te ayudamos, hermano –El tio Emmett intervino mientras golpeaba con su puño la palma de su otra mano –Nadie se sobrepasa con mi sobrina sin pagarlo caro.
Me puse de pie casi de un salto, aferrando la sábana alrededor de mi cintura con fuerza. Eso pareció poner más furioso a mi padre, imaginé lo que debería de estar imaginando.
–¿Mamá? –la llamé con tono suplicante mientras la buscaba con la mirada.
–Edward, todo debe tener una explicación. Dejémoslos que hablen.
–¡Qué más explicación puede haber! Este degenerado estuvo a punto de aprovecharse de mi niña.
Puse los ojos en blanco, nunca había visto a papá así, a punto de perder el control. ¿Por qué el tío Jasper no entraba en acción para tranquilizar la situación? Una mirada a su rostro bastó para contestar a mi pregunta: el tío Jasper también estaba furioso.
Ansiosa, volteé la mirada hacia Jacob, que en dos pasos se puso a mi costado y me tomó de la mano para infundirme valor. La situación no pintaba nada bien para los dos.
–Edward, por favor, quisiera explicarles todo con calma. –Dijo sereno mi novio. ¿Cómo era capaz de guardar la compostura cuando por lo menos cuatro vampiros querían arrancarle la cabeza?– Esto, a pesar de lo que parece, es algo totalmente inocente.
Mamá se acercó hasta nosotros, y aunque su cara no mostraba alegría, por lo menos parecía más serena que papá y mis tíos. Tomó de la mano a papá, y este pareció relajarse un poco.
–Renesmee, creo que será mejor que te pongas algo más… apropiado. Les vamos a dar diez minutos para que se laven la cara y se pongan presentables, para escuchar todo aquello que tengan que decirnos. –Mamá fue bastante enfática en la palabra “todo”.
–Jacob, acompáñame para que te laves un poco –intervino la siempre dulce voz de la abuela Esme.
El interpelado hizo caso de mi abuela. Me susurró rápidamente un “todo va a estar bien” antes de agacharse por sus zapatos y salir por la puerta.
–Yo me quedo con Nessie –dijo la tía Alice mientras le lanzaba una mirada significativa a mamá. Yo tendí lo que quería decir con eso “llévate a Edward y trata de que se calmen las aguas”.
–Vamos todos a la sala –mi siempre sereno abuelo Carlisle por primera vez se escuchaba algo tenso –Creo que necesitamos tranquilizarnos un poco todos.
Como si de una procesión religiosa se tratara, uno a uno, con excepción de la tía Alice, fueron abandonando mi habitación. La tía Rose fue la última en salir, dando un fuerte portazo tras ella.
La tía Alice me miró suspicazmente, pero no dijo nada. Se limitó a observar la decoración de mi habitación, y casi como si pudiera leer ella también la mente, supo donde estaba mi clóset y se dirigió hacia allá.
Había quienes enfrentaban las crisis atiborrándose de comida, otros hallaban consuelo en el ahogo del alcohol, pero la tía Alice las enfrentaba vistiendo a la última moda. Sólo que esta vez no creía que un par de zapatos Jimmy Choo fueran ayudarme mucho para controlar la ira de mi padre, no señor.

12 comentarios:

  1. me enkanto , y me hizo reir mucho,la verdad kada vez eskribes mejor , sigue eskriendo porke me tienes kompletamente hipnotizada kon la historia

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  2. me encanto!!!!!!!! de verdad hubieras visto mi reaccion cuando edward aparace jajaja muy enserio grite!! muy padre
    kien sabe si pueda esperar por el otro capitulo
    pero tomate tu tiempo vale la pena !!
    gracias!!

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  3. jajajaja... buenizzima la interrupciOn de Edward...[!] jajaja

    me encantaa la pareja de Jacob y Nessie.... no puedo esperar por la continuación...

    zTa maravillosa la Hiztoriia..!

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  4. me encanto esta absolutamente estupendo creo que de la emocion e gritado un poco es absolutamente estupendo

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  5. jjajajajaja no paro de reirme jajajaj me encanta por fin aparecen bella y edward LO ESTABA DESEANDOO! (L) =D

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  6. woooooowwwwwwwww!!!!!!! me encantooooo,,
    ya ansiaba que entraran bella y edward...
    va a ser dificil la espera or el siguiente capitulo.... PERO VALE LA PENA,,,
    me encnta como escribes.....
    y mmm, tambien casi grito de la emosion cuando Edward entra en rol de Padre furioso,,,
    me lo imagine todo...
    fantastico

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  7. de lo mejor,,
    que risaaa,,,,
    siento ke estoy leyendo la continuacion de la saga de verdad escribs exelente,,,
    gracias ,,,

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  8. No pude contener la risa y creo que se han enterado todos los que estan en casa despues de como gritÉ!!
    Es estupendo, Dios!! EStá genial, no puedo describirlo...justo cuando estaba desesperandome por lo de los 6 meses aparecen todos en su habitación!! Yo me moriría e verguenza si llegasen a aparecer todos los mienbros de mi familia cuando estoy en la cama con mi novio ufFF!!! ajajajajajaja

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  9. Me encanto...me fasino cuando por fin hizieron su aparición lo Cullen, pobre Edward le va dar algo, por culpa de las alocadas hormonas de su hija...
    Ya estaba esperando que saliera Edward y Bella en escena... Genial...
    Ay no me imagino la cara de Emmett y de Jasper...

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  10. jajaj, ya ven.. por eso no hay que hacer cosas buenas que parescan malas jajaja
    escribes muy bien, me gusto el capitulo mas cuando los descubren

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  11. Hola soy una nueva fan de esta saga, desde el 2011 la tomé en serio y me cautivó completamente, tu historia está Genial!! llevo dos días leyendola, me puse muy nerviosa como si fuera yo a quien pescaron con el novio ja ja! saludos desde Bolivia

    Sheila

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