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Disclaimer

Nombres y personajes de esta historia son propiedad de Stephanie Meyer (menos los que no salieron en la saga original). Lo único mio es la historia que va uniendo a tan maravillosos personajes.
Esto es un homenaje a una de mis sagas favoritas, sin fines de lucro, por mera distracción.

lunes, 9 de febrero de 2009

DECLARACIÓN


–¿Qué hacemos aquí? –Dije maravillada
–Si mal lo recuerdo, este lugar era tu favorito, mientras viviste aquí con tu familia.
Me había quedado con la boca abierta por la sorpresa. De todos los lugares a los que pudo llevarme de paseo, nunca se me ocurrió que terminaríamos en la antigua casa de los Cullen, o mejor dicho, a una parte de lo que se podía decir que era el jardín de la casa.
No esperé a que me abriera la puerta. En cuanto el vehículo paró su marcha, abrí la puerta, y como hipnotizada, seguí el sendero hasta dónde había un grupo de frondosos pinos. Estaba a un lado de la orilla del río.
–¡Mira! Todavía está mi columpio –grité emocionada con una sonrisa en los labios, mientras giraba para verle –Jake, gracias por traerme.
El estaba a un par de pasos de mí, riéndose por mi efusiva reacción.
–No es nada… además, si sigues empeñada en mudarte aquí, creí que sería una buena idea echarle un vistazo a esto antes de que ocuparas la casa.
–Vamos a explorar, entonces… ven, apúrate. ¡El que llegue al último a la casa, es una gallina!
Nos lanzamos a correr como un par de niños, riendo y buscando alcanzar la meta primero. Le gané, con mucho esfuerzo.
–¡eeeeh!, ¡Te gané!
–Me hiciste trampa, Nessie.
–¡Claro que no! Lo que pasa es que ya te estás volviendo viejo, Jacob Black. Ya no eres tan fuerte y veloz como antes, ja, ja, ja, ja.
–¿Ah, sí?
Y sin previo aviso, de repente me encontré con la vista boca abajo. Jacob me cargó en su hombro, como todo un cavernícola y así entró conmigo a la casa.
Me sorprendió que la puerta no tuviera el seguro puesto, pero tal vez alguien se había metido ya que durante años la casa había estado sola.
Empezaba a sentirme algo mareada por la posición en la que me encontraba, pero Jacob me bajó justo en medio de lo que había sido la sala. Agité levemente la cabeza, como para ayudar a que el flujo sanguíneo de mi cabeza se reestableciera y en eso estaba cuando sentí sus manos deslizarse por mi cintura.
–Bueno, creo que no puedes hablar de una mudanza inmediata, Nessie. La casa está prácticamente abandonada. Le falta una buena mano de pintura, la mayoría de los muebles y una buena limpieza en general.
–Eso tiene remedio, basta contratar a quién se pueda encargar de ello.
–De todas formas, estaría más tranquilo si te quedaras a vivir con tu abuelo –me besó en la nuca, a la vez que me apretaba un poco más contra él. –No me gusta nada la idea de que vivas sola.
–Jacob, por favor… Es algo que necesito hacer. Quiero vivir un tiempo en la “normalidad”.
–¿Y podrás hacerlo?
–Lo voy a intentar. De eso se trata, de intentar vivir un tiempo como un simple ser humano.
–Preferiría que regresaras con tu familia
–¿Quiere decir que no me quieres por aquí? –me di media vuelta, para quedar frente a frente.
–No, no me malentiendas. Me preocupas tú, me importas tú, y si eso significa hacer un par de sacrificios para que estés bien, pues que así sea.
–No me gusta la idea de estar separados ahora que arreglamos las cosas. Este año te eché mucho de menos.
–¿Quién dijo algo de separarnos? Tendría que arreglar un par de cosas, pero yo te seguiría. Tal vez a Rosalie haga un berrinche por mi regreso, pero no podría estar lejos de mi novia ni un solo día.
–¿Cuál novia? –dije con fingida inocencia.
–Pues tú, ¿quién más?
Esa era mi oportunidad de ir poniendo los puntos sobre las íes.
–Mmm, hablando de eso… creo que me perdí de algo, porque yo no recuerdo que me hayas preguntado o pedido ser tu novia.
Jacob me miró primero con ojos perplejos y después, su mirada se tornó dolida. Sentí cómo se ponía rígido y se empezaba a alejar emocionalmente de mí. Me recordó a la vez que le lancé aquellas horribles acusaciones acerca de que su interés en el dinero de la familia era lo que lo mantenía cerca de nosotros.
–Tú sabes que soy una chica a la vieja usanza –proseguí algo atropelladamente, pero no soportaba pensar en lastimarlo nuevamente –Así que, Jacob quiero una declaración formal de tus intenciones para conmigo. –Pasé mis brazos alrededor de su cuello, eso pareció relajarlo un poco.
–¿Mis intenciones?
–Sí. A mi me educaron a la “antigüita” y mira que besarte antes de la primera cita va contra esa educación. Si se entera mi familia, ¡oh, terrible tragedia que se nos avecina! –me llevé la mano izquierda sobre mi frente, haciendo una mueca melodramáticamente burlona –Imagínate como se pondrían la tía Rose, el tío Emmett y papá. Sin contar a mamá, el abuelo Carlisle, la abuela Esme, el tío Jasper, el abuelo Charlie y los tíos del clan Denali.
–O sea, más me vale hacer las cosas bien, ¿verdad?
–Ajá
Jacob se soltó de nuestro abrazo, pero me mantuvo agarrada de la mano.
–Renesmee, ¿quieres ser mi novia?
–¿Así, ya? ¿Tan… aguado? –solté su mano y me crucé de brazos –Jacob, esperaba algo más de inventiva de tu parte.
–Bueno, ya sabes que me gusta ir directo al grano.
–Si pero… no sé, esperaba que hicieras una oda sobre lo maravillosa que soy, un poema sobre mis ojos, una sonata sobre la dulzura de mis labios…
Jacob empezó a reírse con ganas, y yo respiré aliviada, porque parecía que mis intentos por hacerle sonreír estaban dando frutos.
–Nessie, soy la persona menos artística y poética con la que te pudiste cruzar. No se hacer rimas, canto espantoso y no toco ni siquiera la puerta. Pero creo que sí te puedo decir es que significas mucho para mí, que poder estar juntos es algo que esperaba desde hace tiempo. –estiró sus manos hacia las mías, entrelazando sus dedos con los míos –Tal vez no pueda hacer un poema sobre tu deslumbrante belleza o sobre tu maravillosa existencia, sobre cuánto me encanta la forma en que sonríes cuando algo te parece divertido o la forma en que frunces el ceño cuando las cosas no están resultando como lo esperabas. Tal vez no encuentre las palabras que describan cómo me siento cuando me miras de esa forma con tus ojos color chocolate, o cuanto me gusta el aroma a fresias de tu cabello. Incluso, me encanta la expresión orgullosa y obstinada que pones cada vez que quieres salirte con la tuya. Tal vez no haya una forma poética o correcta de decirte todo eso que me gusta de ti, pero por todo eso y más, por eso quiero estar contigo. Renesmee, ¿quieres ser mi novia? ¿quieres tratar de quererme de la misma forma que te quiero yo?
Sabía que estaba a punto de ponerme a babear, pero no me importaba. Sentía el corazón (y el ego también, tengo que reconocerlo) tan henchido por sus palabras, que hasta el habla había perdido.
–¿Qué dices, Nessie? –con su mano izquierda, acarició mi mejilla antes de colocar un mechón de mi pelo atrás de mi oreja –¿Aceptas?
–¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiii! –Lo abracé y le empecé a dar un montón de besos rápidos en todo el rostro. Jacob me abrazó con fuerza y empezó a dar vueltas sobre nuestro propio eje.
Pasamos el resto de la tarde afuera de la casa, cobijados por los frondosos pinos del jardín. Estuvimos hablando sin parar, poniéndonos realmente al día de todo lo que habíamos hecho en el poco más de un año que estuvimos lejos el uno del otro.
Así fue como supe que la razón por la que Jacob se había tenido que marchar era porque Sam acababa de enviudar. Emily había tenido un parto muy difícil de Mary y al final no resistió; Sam se había vuelto prácticamente loco del dolor, estaba descontrolado, así que Billy, temiendo tanto por él como por su manada, había pedido el auxilio de Jacob en lo que el Sam salía del hoyo emocional en el que estaba sumido. No podía imaginar el dolor que había sentido aquél al perder a la mujer que amaba, o como había dicho Jacob, a su alma gemela.
Así que por el momento, Jacob era una especie de jefe interino, pero parecía que su servicios no iban a ser requeridos por mucho tiempo más, pues parecía que Sam empezaba a asimilar cada día mejor la ausencia de Emily.
Yo, por mi parte, le conté de mi año en la escuela. Le hablé de mi decepción por no poder ser parte del equipo de atletismo, porque como me recordó papá, mi excepcional rapidez y las potenciales pruebas anti-doping podrían poner en peligro nuestro secreto.
También le conté del maravilloso viaje que hice con la tía Alice a Paris como regalo de graduación. Aunque creo que esa parte la escuchó más por educación que por real interés, porque Jacob sentía el mismo amor por la ropa que el que mamá tenía por los autos. Lo único que pareció captar su atención de todo eso fue la anécdota de que estando en Paris, una agente se acercó a la tía Alice y a mi para proponernos convertirnos en poco menos que top-models. La tía Alice declinó con mucha gracia la oferta, pero yo sí me quedé con la espinita clavada. Claro que mis ilusiones con la pasarela quedaron truncadas cuando mamá y papá se opusieron férreamente a la idea de que yo me paseara “prácticamente desnuda”, según sus palabras, ante millones de personas. Eso, sin contar con que los Vulturi estarían furiosos porque una de nuestra clase atrajera así los reflectores. Con solo recordarme a la vieja familia real vampírica di punto final a mi carrera en el modelaje.
–¿Puedo preguntarte algo? –le pregunté mientras apoyaba mi cabeza en su duro abdomen. Acabábamos de devorar el almuerzo que había llevado consigo, como parte de un picnic perfectamente planeado para ese día.
–mmm…
–¿Por qué Quil carga a todas partes con Claire? Parece su madre más que su… amigo o niñero o como se le pueda decir. No lo entiendo.
Jacob no contestó pronto, de hecho pensé que se había quedado dormido.
–Es algo… es largo de explicar. –Contestó al fin, con una nota de renuencia en su voz.
–Soy toda oídos.
Parecía que Jacob se la estaba pensando bien si contarme o no. No podía ver su rostro, así recostada como estaba sobre su abdomen, como si fuera una dura almohada.
–¿Alguna vez escuchaste sobre la impronta?
–¿Impronta? No, ¿qué es eso?
–Mira, según la tradición quileute, nosotros los licántropos, o mejor dicho, los metamorfos, como dice Edward, experimentamos algo llamado la imprimación.
–¿Es alguna enfermedad? –mi voz se tiño de preocupación. ¿Jacob, por sus transformaciones estaría expuesto a algún tipo de virus o de enfermedad?
–No, no, nada de eso. –me acarició ligeramente la cabeza –Antes de continuar, ¿me prometes escuchar todo con la mente muy abierta, sin prejuicios de por medio?
–Está bien, lo prometo.
–¿Y sin interrupciones?
–Y sin interrupciones. –Puse los ojos en blanco.
–Ok… bueno, la impronta tiene como fin de encontrar a la pareja apta para pasar el gen licántropo a la siguiente generación.
–¿Algo así como escoger a la mejor vaca para tener una mejor cría? ¡Qué feo!
–Nessie, ¿en qué quedamos? Sin interrupciones y sin prejuicios.
–Ok, ok, ok…. Prosigue, por favor.
–La impronta es algo que pocos realmente llegan a experimentar. Es reconocer a tu alma gemela, a la persona con la que quieres estar, pase lo que pase. Cuando encuentras al objeto de tu imprimación, todo aquello que te ata a este mundo, suelta las amarras que lo unen a ti. El amor por tu familia, por tus amigos, tus hobbies, tus sueños, tus metas, todo eso deja de atarte. Porque es sustituido por algo más grande, por un lazo más fuerte e inviolable que todo lo demás. Ya no es respirar por ti, ya no piensas para ti, ahora todo es en función de una sola persona.
–¿Y cómo llega a ti la imprimación?
–De pronto, sin avisos ni señales. A veces es alguien a quien ves por primera vez; en otras, puede ser alguien que siempre estuvo a tu lado, sin verle realmente, y de repente, un día lo ves, te das cuenta que lo que necesitabas siempre estaba al alcance de tu mano. Y de pronto, te das cuenta que ya no puedes dejarle ir, que pase lo que pase siempre quieres estar ahí por ella.
–¡Vaya! Suena intenso… ¿Pero qué tiene que ver con Quil?
–Que Quil se imprimó de Claire cuando ella tenía dos años.
–¡¿Queeeé?! –estoy casi segura que mi cara fue una mueca de horror –Pero, pero… eso es… suena… ¡¡iuggg!!
–Nessie, sin prejuicios, ¿recuerdas? –me recordó pacientemente.
–Sí, pero… Ok, sin prejuicios, pero explícame, ¿por qué…. Quil… o sea, cómo puede estar enamorado de una niña?
–Él no la ve así, él no la desea de la forma en que un hombre desea a una mujer. Él lo único que quiere es que ella sea feliz. Podríamos comparar el amor que ahorita siente por Claire es el mismo que una madre siente por sus hijos. Sé que suena difícil de entender y más de comprender, pero créeme que no es nada enfermo ni retorcido. Es una forma de amor pura, desinteresada y sin dobleces o algo oculto.
–¿Y en qué momento se cambian las cosas? Bueno, Quil quiere a Claire como si fuera su hija, su hermana o como sea… pero si va a ser la madre de sus futuros hijos, ¿cómo va a ser posible? Por que llegado el momento, tiene que haber otra clase de amor, otra clase de sentimientos, como la pasión y el deseo…
–Eso se va transformando con el tiempo, madurando hasta que sea el momento apto para los dos. Cuando ambos sean capaces de entender y aceptar esa clase de sentimientos tan fuertes y puros. Porque el que deja su impronta en otra persona, renuncia a todo, hasta a sus secretos más profundos.
–¿Y Claire tiene opción de elegir?
–¿A qué te refieres? –ahora él sonaba confundido.
–Que si Claire puede cambiar de opinión, o el que vaya a estar con Quil es algo que ya está grabado en piedra.
–Nada en esta vida está grabado en piedra, como tú dices. Claire puede decidir no estar con Quil, siempre tendrá el libre albedrío para elegir su camino.
–Entonces, supongamos que la pequeña tirana al final decide que no quiere estar con Quil, que conoce a otro y quiere irse con él. ¿Qué pasa?
–Ella siempre se podrá ir, hacer su vida con quien quiera. El que sufriría en este caso sería Quil, porque su alma y su corazón ya lo ha entregado. Es tan grande su amor por Claire que no le importaría hacerse a un lado con tal de que ella sea feliz. Es lo único que le importa: la felicidad y el bienestar de ella, sea con él o con alguien más.
–¿Y Quil se quedaría solo?
–Podría elegir eso, o podría elegir casarse, pero no sería lo mismo que hacerlo con su verdadera alma gemela.
Me quedé en silencio, pensando en el pobre Quil y su tristeza si Claire la final decidiera que todos los esfuerzos de Quil no valieran la pena y lo dejara botado. Más le valía a la pequeña tirana no hacerlo sufrir, porque con todo lo que Quil ha hecho por ella, mínimo le debe 50 años de felicidad absoluta.
–¿Y tú? –Dije al fin.
–¿Yo qué?
–¿Ya pasaste por ahí? ¿Ya dejaste la impronta en alguien? –lo dije medio en broma, pero esperanzada en su posible respuesta.
–Sí –Su tono de voz se puso serio. Oh, oh, eso no era buena señal. Sentí como si el corazón se me hubiera encogido un poco.
–¿Y, qué pasó?
–Nada… quedó en el aire. –su voz sonaba algo renuente. Y otra vez, el corazón se me encogió otro poco.
–¿Fue hace mucho tiempo?
–Hace unos años, sí.
–¿Qué pasó? –Cerré los ojos, no quería seguir el impulso de mirarlo a los ojos mientras escuchaba su respuesta. El corazón seguía encogiéndoseme cada vez más. Bueno, si no me gustaban las respuestas, era culpa mía, pues yo fui quien preguntó, ¿verdad?
–No era el momento adecuado… no era nuestro tiempo aún.
Decidí no seguir preguntando, no quería saber más porque no me gustaba nada lo que estaba oyendo. Ambos nos quedamos callados, él siguió deslizando una de sus manos entre mis cabellos, yo cerré los ojos y esperé que Jake creyera que me había quedado dormida.
Ya no quería hablar, no quería terminar preguntando el nombre de… ella. Porque si su objeto de imprimación hubiera sido yo, me lo habría dicho directamente, sin rodeos. Pero ante sus parcas y escuetas respuestas, sabía que la dueña de su alma y su corazón, como había dicho antes, era otra.
¿Quién sería ella? ¿Qué tendría de especial para haber despertado algo tan fuerte en Jacob? ¿Podría yo competir contra eso? Jake dijo que nada estaba escrito en piedra, que siempre se podría elegir nuestro destino. ¿Sería posible entonces, que cambiaran las cosas y los sentimientos, que me eligiera a mí? No podía darme por vencida, tenía que luchar contra eso, por muy míticas y milenarias fueran esas leyendas. Porque yo, sin ser quileute, podría decir que acababa de darme cuenta de que estaba imprimada en Jacob, pero yo no era ni lo suficientemente noble ni desinteresada para hacerme a un lado. No, iba a pelear con todo contra "esa" que dejó ir aquello que Jacob le ofreció. No sabía contra quien era la lucha, pero esta guerra la iba a ganar yo.

5 comentarios:

  1. ay me encanto jaja por un momento pense que Jacob le iba a decir todo jaja, pero esta bien asi Renesme batallara un poco con eso
    muy buen cpaitulo
    gracias
    muero por el 10

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  2. a mi tambien me encanto,, ya quiero leer el 10 jiji,,,

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  3. Zii Zta bueniizimoo!!!

    ya kiero leer el sgte...[!]

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  4. omg! me encanta
    amigaaaaaa
    qiero seguir
    leiendoooooo!!!!!!!

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  5. hay nessie si supieras que esa otra eres tu pero bueno sera gracioso leer como pelea con ella misma X3
    Super capi enserio me gusto muxo

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