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Disclaimer

Nombres y personajes de esta historia son propiedad de Stephanie Meyer (menos los que no salieron en la saga original). Lo único mio es la historia que va uniendo a tan maravillosos personajes.
Esto es un homenaje a una de mis sagas favoritas, sin fines de lucro, por mera distracción.

miércoles, 18 de febrero de 2009

AWKA


Me desperté sobresaltada a causa de esa pesadilla tan vívida. Todavía sentía el corazón repiqueteando a una velocidad alarmante, si ya de por sí mi corazón siempre retumbaba más rápido que el de los humanos.
Con el dorso de la mano me sequé el sudor frío que recorría mi frente; sabía que era una tontería sentir tal terror a causa de una pesadilla, pero algo que se me escapaba de mi control. Volví a apoyar la cabeza sobre la almohada, esperando que el sueño volviera a mí, pero era inútil no podía quedarme dormida nuevamente. Di varias vueltas entre las sábanas, buscando una posición más cómoda que me permitiera conciliar el sueño otra vez, pero fracasé en el intento, así que me puse a contar las grietas en el techo de la habitación y nada. Intenté también contar los grumos de pintura que había en el techo, y otra vez, nada. “¡Maldición!” dije para mis adentros. Tal vez mi inconsciente se resistía a hundirse en el sopor del sueño por miedo a regresar a la espantosa pesadilla de antes.
Volví la vista hacia el reloj que marcaba las 2:35 de la madrugada. ¡Genial!, faltaban horas para que amaneciera y yo sin poder dormirme.
Barajeé todas mis posibles opciones: el remedio del vaso de leche tibia, descartado; leer algo, también descartado, dado que la única lectura disponible en casa del abuelo eran un libro de cocina, otro libro sobre pesca y un montón de revistas viejas, así que ninguna de esas opciones s me apetecía.
“Tal vez un poco de ejercicio me ayudaría”
Casi sin pensarlo, agarré unos jeans, un ligero suéter negro de punto y mi par de tenis, y me vestí a toda prisa.
Di un último vistazo al reloj de la mesa de noche. “Las tres de la mañana, la hora en que los demonios salen a hacer de las suyas”. Reí ante el cariz de mis pensamientos y de un largo sato salí por la ventana de la habitación.
Me escabullí entre los árboles del bosque que colindaba con el patio trasero de la casa. Sabía que las probabilidades de que alguien me viera eran muy remotas, así que empecé a acelerar mi carrera más y más a cada paso que daba.
Sentí que mis engarrotados músculos empezaban a relajarse mientras mi mente recapitulaba los acontecimientos de los días pasados.
Después del accidente y de que mi automóvil se quedase en el taller de mi novio hasta nuevo aviso, Jake se compadeció de mi y me prestó un viejo sedán para que pudiera moverme a mi antojo. Reconozco que no era el auto de mis sueños, pero Jacob sentía tal adoración por esa vieja chatarra, ya que fue el primer auto que reconstruyó con sus propias manos. No quise romper su corazón diciéndolo lo poco atractivo que me parecía su viejo auto, así que puse mi mejor sonrisa tipo comercial de pasta de dientes y le di las gracias con más entusiasmo del que sentía. Esperaba que mi Aston Martin estuviera listo lo más pronto posible, porque conducir a menos de 80 kilómetros por hora era mortalmente aburrido para mi.
También había logrado conseguir una compañía que se comprometiera a limpiar mi casa en un solo día. Era cierto que no había nada que “don dinero” no pusiera lograr. Y la cuestión de los muebles fue por el estilo; gracias a un nuevo viaje a Seattle y a una jugosa suma extra que le pagué a una compañía de mudanzas, mi casa estaba otra vez completamente amueblada. Tal vez por puro sentimentalismo terminé decorando la casa casi idénticamente a como estaba cuando los Cullen la habitaban.
No podía negar que estaba emocionada por al fin poder poner en marcha mis planes de independencia. Sentía una gran emoción por poder experimentar vivir sola y como un simple ser humano, ser solo Renesmee y no tener que estar todo el tiempo en guardia para que el secreto del resto de mi familia se mantuviera como tal. A veces me era muy arduo estar al pendiente de evitar cualquier desliz en las miles de mentiras y medias verdades que teníamos que ir soltando a diestra y siniestra para que la gente no empezara a sospechar de lo que en realidad era mi familia.
Mientras sentía como me iban rozando apenas las ramas de los árboles, dada la velocidad con la que estaba corriendo, recordé algo que me tenía molesta. O mejor dicho, alguien: Leah Clearwater.
Era insoportable, insufrible, odiosa, era… ¡Argg! No encontraba el adjetivo exacto para describir a esa mujercita. Últimamente estaba peor, ya ni se preocupaba por disimular su animadversión contra mí. A la mejor provocación soltaba un comentario mordaz y sarcástico hacía mí y mis miles de defectos que, según ella, yo poseía. De verdad que si no fuera por Jacob que sabía controlarme cuando estaba a punto de perder el genio, ya le hubiera azotado como mínimo un buen trompón para ver si se le iban bajando sus humitos conmigo. No podía creer que Seth y ella fueran hermanos, porque mientras uno era todo candor y buen humor, la otra era como una nube negra en mi karma.
“Definitivamente alguno debe de ser adoptado o hijo del lechero de la reserva”.
Lo que más parecía molestarle a Leah era verme llegar al taller de Jake todas las tardes. Mi novio me había pedido que me pasara por ahí todos los días, para pasar algo de tiempo juntos e irnos por ahí una vez que el taller se cerrara. Yo procuraba mantenerme quieta y no ser una distracción para los demás, pasaba mucho tiempo en la oficinita de Jake navegando por internet o si Jake se tomaba un par de minutos de descanso, besándolo. Claro que lo de los “minutos de descanso” rara vez sucedían, ya que mal Jacob ponía un pie en su oficina, Leah aparecía en la puerta vociferando algo sobre una crisis que solo él podía resolver. Ajá, sí como no.
Lo que no sabía mi estimadísima Leah era que Jacob me había ofrecido trabajo en el taller como secretaria. La misma Leah le había dado la idea, ya que tenía días quejándose de que ella sola no podía con todo el papeleo y el trabajo de escritorio, que necesitaba ayuda extra para esas tareas. Jacob pensó en mí dado que yo todavía no había decidido qué hacer a parte de mudarme sola a mi antigua casa. De inmediato acepté, tanto para poder estar con él todo el tiempo posible y tanto para verle la cara a Leah cuando supiera que el próximo lunes, al día siguiente de mi cumpleaños, íbamos a ser compañeras. Mi diablito interno se carcajeaba de imaginarse a la señorita Clearwater retorciéndose del coraje.
Mi cumpleaños… otro tema que me emocionaba. Faltaban tres días, bueno mejor dicho dos porque ya eran más de las tres de la mañana del viernes. Me preguntaba qué sorpresa me tendría preparada Jacob para mi cumpleaños. Cierto que me entristecía pensar que iba a ser el primero que pasaba lejos de mis padres, de mis tíos y de mis abuelos paternos, pero también era el primero que iba a pasar en casa de Charlie y con los chicos de La Push. Había llamado a mis padres el día anterior y mamá me había pedido que regresara a casa a pasar aunque fuera con ellos ese día; papá estaba menos renuente con mi idea del año sabático como humana, pero no terminaba de dar su brazo a torcer. Incluso la tía Rose había tomado el teléfono y me había suplicado que regresara a casa, que no los abandonara. Pobre de mi tía, ella me quería como la hija que siempre había deseado tener, por eso era tan sobre protectora conmigo, al igual que mis padres. Pero me mantuve firme y les dije que no pensaba cambiar de opinión respecto a mis planes
Iba demasiado sumida en mis cavilaciones que no me había dado cuenta que había llegado al centro del claro de siempre. Cerré los ojos y estiré los brazos para desperezarme, inhalando profundamente el aire cargado con todos los aromas del bosque. Percibí el efluvio de los animales, pero no estaba sedienta, así que ni me planteé la posibilidad de cazar es noche. Lo único que quería era correr y desentumir el cuerpo. Tal vez debería hacer un poco más de ejercicio nocturno, ser tan codependiente del automóvil no era bueno, es más, ni siquiera sabía si era posible que me saliera celulitis si seguía sin ejercitarme continuamente.
Era una de los “peros” de ser de las únicas de mi especie: el desconocer qué podía o no afectarme, así que todo se fundaba en vivir experimentando a base de prueba y error.
–Sabía que podía encontrarte aquí.
Abrí los ojos de golpe al reconocer la profunda voz que sonaba a mi espalda. Rápidamente me giré para quedar frente a él.
–Awka…
–Hola, malen túten ¿lista para cazar?
–¿Cómo?
–La otra noche, antes de que decidieras seguirme a través del bosque, te vi cazando a la manada de ciervos. Un espectáculo verdaderamente… fascinante.
¿Fascinante? ¿Estaba hablando en serio? No estuve segura de detectar o no una leve burla en su voz.
–¿Me viste?
–Sí, te estuve observando esa noche. Te confieso que me extrañó tu manera de alimentarte, nunca pensé que te gustara la sangre de los animales.
–¿A ti no? –No iba a fingir que no sabía qué era. Prefería irme a las claras desde un principio.
–La verdad es que no. Prefiero la dieta tradicional.
–¿Te refieres a….? –No pude ni terminar la frase, la sola idea me ponía los pelos de punta.
–¿A la sangre humana? Sí. –Debió de ver el desconcierto en mi mirada, porque rápidamente agregó –Pero no temas, pequeña Renesmee, yo no te voy a hacer daño. Jamás podría hacérselo a alguien de mi propia especie, más cuando somos tan pocos y tan únicos.
–Pero a las personas sí. –No era una pregunta, era una afirmación nacida de sus propias palabras.
–Sólo aquellas que se lo merecen o que no tienen remedio.
–¿A qué te refieres?
–A los “malos” de la vida real y a veces, aquellos tan enfermos o desgraciados que piden algo que acabe con sus vidas de una buena vez y de un solo tajo. Digamos que soy una especie de eutanasia.
Sus solas palabras deberían de provocarme miedo y la tentación de alejarme de él a toda velocidad, pero extrañamente me atraía lo que escuchaba, a pesar de que algo en mi cabeza me decía que era una locura, que eso no estaba bien. Sentía algo como una extraña fascinación hacia él.
–¿Y quién lo decide?
–¿El qué?
–¿Quién es el bueno y quien es el malo? ¿Quién se siente desgraciado?
–Eso a veces lo elige sus acciones. La naturaleza humana tiende más a la oscuridad, a la maldad… En cuanto a lo otro, es muy fácil escuchar el dolor del enfermo o la desgracia de un alma.
Ambos nos quedamos en silencio, él esperando mi reacción y yo tratando de entender sus palabras. No sé cuanto tiempo pasó antes de que yo rompiera ese silencio.
–¿Cómo sabes mi nombre?
El no pareció sorprendido con mi pregunta, al contrario, parecía que la estaba esperando.
–Yo sé mucho de ti, Renesmee. Hace tiempo que te estaba buscando.
–¿Por qué? ¿Para qué?
–Hace unos… siete años, aproximadamente, mi hermano me habló de ti. Me habló de una sorprendente y hermosa niña de nuestra clase y me habló de su peculiar familia.
–¿Te refieres a Nahuel?
–¿Lo recuerdas?
–Por supuesto. Gracias a él, mi familia resolvió una… disputa.
–¿Te refieres a la masacre que tenían planeada los Vulturis?
¡Vaya! Así que estaba enterado de todo, ¿Qué más sabría Awka?
–Nahuel me contó todo hace tiempo –contestó a mi pregunta sin formular en voz alta –Me dijo que tus padres son Edward y Bella Cullen, me habló del admirable Doctor Carlisle y su piadosa esposa Esme, tus abuelos. También me contó sobre Rosalie, Emmett y de Alice y Jasper, quienes fueron a buscarlo hasta Brasil para traerlo y demostrarle a los viejos espectros que no somos una amenaza para el secreto mundo vampírico.
–¿Por qué dices que tienes tiempo buscándome?
–Porque así es. Desde que Nahuel me habló de ti, se convirtió casi en una obsesión conocerte. Tardé en llegar a ti porque mi hermano nunca me dijo donde encontrarte, murió antes de que pudiera llegar a decírmelo.
¿Muerto?
–¿Nahuel...? ¿Nahuel está muerto? Pero… que no…
–¿Pero qué no se supone que somos inmortales? Sí, siempre y cuando el fuego o una herida demasiado grande no se atraviese en nuestro destino. Así como compartimos las fortalezas y debilidades del vampiro, también compartimos algunas de los humanos. Mi hermano murió en el fuego, tratando de salvar a unos niños atrapados en un fuego iniciado en una parte de la selva.
¿Entonces yo también podía tener una fecha de caducidad? Sentí que el suelo se movía a mis pies.
–Cuando Nahuel vino, sólo mencionó que tenía hermanas. Jamás habló de un hermano.
–Será porque en ese entonces no nos conocíamos. –Inhaló profundamente antes de proseguir. –Verás, yo apenas tengo 74 años de haber venido a este mundo, y si bien ambos tenemos descendencia mapuche, jamás llegamos a conocernos, o no hasta que nuestro padre nos reunió.
»Será mejor que te cuente mi historia desde el comienzo. Mi madre era una mestiza, hija de una mapuche y un predicador alemán, así que su propio pueblo la rechazaba por no ser de raza pura. Mi madre tenía la piel oscura de su madre, pero los ojos azules de su padre. El pueblo entero creía que era una especie de bruja, la que la aislaron de la comunidad. El único contacto humano con el que contaba era con el de mis abuelos y unos cuantos que se atrevieron a desafiar las supersticiones. Un día, mi madre se perdió en los bosques y cuando la encontraron, contó que un ángel la había cuidado durante el tiempo que estuvo perdida. Mis abuelos se preocuparon, más cuando mamá se siguió internando entre la espesura de los árboles para ir al encuentro de su ángel guardián. Pero ese ángel era todo menos ángel y mucho menos guardián.
»Cuando se descubrió que mi madre estaba embarazada… bueno, digamos que ser una paria y además, ser una cualquiera, no es fácil. Pero aún así, mis abuelos la apoyaron. Sólo que el embarazo de mi madre no era normal. En un mes se había hinchado como si tuviera un embarazo de nueve meses, y cuando vino el momento del parto, todo fue para peor…
Awka tenía la mirada perdida y el rostro sin expresión. Me conmovió verlo así, tanto que estiré la mano para apoyarla sobre su hombro, en señal de consuelo. Y de pronto, la lluvia de luces incesantes se hizo presente en mi mente. Empecé a descargar esos recuerdos de Awka a mi mente.
–En cuanto puse un pie en este mundo, todos, incluidos mis abuelos se lanzaron a mi caza. Me salvé por los pelos. Aunque era un “recién nacido” –pronunció con algo de sarcasmo– tuve la fuerza suficiente para ponerme en pie y ocultarme entre los árboles.
En mi mente reproducía los recuerdos de lo que me iba contando. Sentí verdadero dolor por el terror del niño pequeño que no entendía el odio de la turba. Estaba solo y confundido, había amado la voz de su madre, añoraba dentro del vientre el día que por fin conocería el rostro de aquella que le hablaba en todo momento a través de la piel de la hinchada tripa con tanta adoración. ¿Dónde estaba su madre? ¿Por qué lo había dejado solo a merced de esos sanguinarios?
–Pase los pocos años de mi infancia viviendo como un verdadero salvaje, alimentándome de lo que podía. Un día que estaba sediento, me topé accidentalmente con uno de aquellos que me habían dado caza el día de mi nacimiento. El hombre estaba perdido y yo sediento, realmente sediento. El retumbar de su corazón, el olor de su sangre basto para nublar mi raciocinio y me alimenté de él. Al principio me sentí mal, como un monstruo, pero luego pensé, ¿no es más monstruo aquél que se lanza sobre un inocente para matarlo? Y ahí se acabaron los pocos remordimientos que pude haber tenido.
–¿Cómo conociste a Nahuel?
–Ya que había alcanzado yo mi madurez física, un día apareció mi padre. El me reconoció fácilmente y me dijo quién era y por primera vez me sentí querido. Me habló sobre mis demás hermanos y prometió llevarme un día con ellos, pero sinceramente, no me interesaba conocerlos, ya que no deseaba compartir el amor del único ser que me había amado aparte de mi madre, sin importar qué fuera yo. Hace siete años fue que al fin conocí a Nahuel y a mis hermanas, lo hice porque papá desapareció sin dejar rastro. Sabía donde estaban los demás y tenía la esperanza de que con ellos estuviera él. Lamentablemente sabían lo mismo o menos sobre el paradero de nuestro padre. Así que al final, terminé reuniéndome con mi familia.
¿Cómo era posible que alguien quisiera dañar a un bebé inocente? A un niño que no tenía la culpa de haber sido concebido en unas circunstancias tan extrañas. Los recuerdos de Awka me habían estremecido hasta lo más hondo, pues pude experimentar el dolor, el terror y la desolación que sintió. Nadie se merecía algo así, mucho menos un ser indefenso. No aplaudía lo que había hecho Awka con aquel mapuche del que se alimentó, pero entendí que lo motivó a hacerlo.
–¿Te asusté?
–No… no mucho –sonreí ligeramente –Es que nunca había escuchado algo parecido, nunca habría imaginado algo así. Supongo que será porque mi vida ha sido bastante diferente. Mi familia me amó desde el principio.
–Tienes suerte.
–La verdad es que sí… a pesar de que a veces me vuelven loca con su sobre protección, al final agradezco todo lo que me han dado, toda su protección y todo su amor. Sé que mamá y papá me adoran desde el primer día que supieron de mí.
Al pronunciar esas palabras, sentí un deseo desenfrenado por estar con mis papás y abrazarlos y darles las gracias por todo. Decirles cuánto los amaba y cuan bendecida me sentía que ellos fueran mi familia.
–El próximo domingo es tu cumpleaños, ¿verdad? –dijo cambiando bruscamente de tema. Imaginé que deseaba dejar de lado unos recuerdos tan tristes, así que le seguí la corriente.
–¡Sí! Ya quiero que sea domingo, adoro mi cumpleaños.
–¿Piensas hacer algo especial?
–No tengo todavía claro nada… ya sé que faltan dos días, pero así soy yo de espontánea. Algo se me ocurrirá sobre la marcha. Además, lo de la mudanza me ha traído como loca esta semana, por lo que no he podido planear nada en específico.
–¿Mudanza?
–Sí, verás, he estado viviendo estos días en casa de mi abuelo, pero mi familia tiene una casa aquí en Forks. Hace tiempo que está sola, porque nos mudamos a otra ciudad, pero decidí tomarme una especie de año sabático para vivir como una mortal más. Así que decidí vivir en mi antigua casa y me he dedicado a limpiarla y decorarla para dejarla habitable. –Normalmente, era más reservada acerca de mis planes, más con los extraños, pero con Awka sentía la necesidad de contarle mis cosas. –Tal vez aproveche la ocasión y termine haciendo una fiesta de cumpleaños-inauguración. –Me pregunté si debería invitarlo o no. Yo y mi bocota. Al final, terminé diciendo –Estás cordialmente invitado.
–Gracias… sólo que no creo que sea una buena idea. No creo que a tu novio y a sus amigos les entusiasme mi presencia.
–¿También sabes de Jacob?
–Ya te dije que sé muchas cosas… Nahuel me dijo bastante y otras tantas las he visto, bueno, el día de nuestro primer encuentro fue más que obvia la relación que tienes con ese… hombre-perro.
–Licántropo, por favor –le corregí.
–Como digas. Agradezco tu amabilidad, pero como dije, no creo que sea lo mejor. Tal vez los… licántropos decidan atraparme ahí mismo, dado que no lo han podido hacer todavía.
–¿Te han estado siguiendo?
–Sí. Imagino que detectaron mi presencia y se pusieron algo nerviosos.
–Puedo hablarles de ti. Eso sí, tienes que prometer que no vas a cazar en Forks, la reserva y unos 50 kilómetros a la redonda.
Awka lanzó una profunda y sonora carcajada. ¿Qué le había parecido tan gracioso?
–Lo mejor será que regreses a casa, malen túten. El sol está saliendo y supongo que no quieres que algún mortal te vea corriendo más rápido que el viento.
Miré al cielo algo aturdida, ¿realmente había pasado tanto tiempo que el sol ya empezaba a dibujarse en el horizonte?
–¡Tienes razón! Creo que será mejor que me vaya. Adios, Awka.
–Más bien, hasta luego… Presiento que nos seguiremos encontrando, pequeña Renesmee.
En un parpadear, Awka desapareció de mi vista. Sí que era rápido, el único rastro que dejó fue el de unas hojas al viento elevadas por la velocidad de su carrera.
Había sido una experiencia interesante para una noche de insomnio… Los primeros rayos del sol me dieron directo a la cara y en ese momento recordé que Charlie no tardaría en despertar y notar mi ausencia, así que como alma que lleva el diablo emprendí el regreso a casa.

7 comentarios:

  1. me encanto ,,, no soporto ,, kiero leer y leer,,
    pero no te preocupes,, tomat el tiempo ke nesecites lo hacs exelente es el mejor fan fic ke e leido,,
    gracias por escribir

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  2. hola
    me encanto de verdad muy bueno ya despues de durar unos dias con la duda de Awka por fin todo se aclara ,yo y mis amigas ya tenemos nuestras predicciones jaja, esperamos el 15 con ansias!!
    concuerdo con Magnta es uno de los mejores fan fic !
    gracias!

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  3. Yo también opino lo mismo, eres genial.. no me perdería ninguno de los capitulos por nada del mundo (:
    al final Awka no es tan malo como parecía.. jajaja
    Espero impaciente!

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  4. siiii,, renova please,,,,, me encanta tu blog

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  5. ahhh esta estupendo magnifico me tienes al borde de mi aciento quiero saber mas e estupenda tu historia que digo estupenda magnifica

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