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Disclaimer

Nombres y personajes de esta historia son propiedad de Stephanie Meyer (menos los que no salieron en la saga original). Lo único mio es la historia que va uniendo a tan maravillosos personajes.
Esto es un homenaje a una de mis sagas favoritas, sin fines de lucro, por mera distracción.

lunes, 16 de febrero de 2009

SIGNIFICADOS


Me sentía realmente aturdida y de lo único que era consiente era de la presencia del extraño. Por todos los medios traté de despejar la mente y concentrarme en lo importante: el accidente. El conductor de la camioneta se bajó preocupado de que yo estuviera herida, pero al ver que no tenía un rasguño y que de mi propia voz se aseguraba que estaba perfectamente bien, su rostro crispado se relajó un poco.
Llamé por teléfono a la aseguradora y ellos prometieron ayudarme a solucionar el problema. Al ver que no se iba a armar ningún lío, que todo estaba siendo solucionado de manera racional, los curiosos se fueron dispersando poco a poco. Menos él, quien se limitaba a mirarme intensamente, haciendo que mi piel se pusiera como de gallina.
Por su parte, el otro conductor había dejado a un lado la preocupación por mí y se enfrascaba en llamar una y otra vez por teléfono celular. Aprovechando esto, el misterioso hombre se acercó más a mí.
–¿Quieres que llame a alguien? –Me lo dijo en un susurro, tan cerca de mi oído que no pude evitar un estremecimiento. ¿Qué demonios estaba pasándome?
–No, gracias… yo… no creo que sea necesario –a lo lejos, se escuchó el sonido de una sirena. –Ya viene mi abuelo.
–¿Cómo lo sabes?
–Es el jefe de la policía, y aquella es su patrulla.
–Entonces, me voy. Cuídate, pequeña Renesmee –dijo mientras daba la media vuelta para alejarse.
–¿Cómo sabes mi nombre?
Él se detuvo y ligeramente ladeó su cabeza hacia donde estaba yo –Yo se mucho de ti, malen túten.
–¿Qué significa eso?
Giró la vista hacia donde se escuchaba cada vez más cerca la patrulla del abuelo, parecía que no quería estar justo cuando llegara Charlie.
–Puedes buscarlo en internet, es mapuche.
“¿Qué es mapuche?” Dije para mí ¿Qué demonios estaba pasando?
–¿Cómo te llamas? –lo dije casi en un grito, pues él ya se había alejado unos pasos de ahí. Pensé que iba a ignorar mi pregunta, pero se detuvo un momento para decir “Awka” y sin más, se alejó con paso tranquilo de ahí.
El abuelo llegó inmediatamente, causando un verdadero revuelo. Tuve que asegurarle unas tres veces que me encontraba en perfecto estado, y que él único daño considerable era el de la cajuela de mi auto.
Arreglamos las cosas de la mejor manera, sin detenidos ni heridos. Mi aseguradora se iba a encargar de los daños, porque al final de todo, yo fui quien se distrajo un momento y perdí la concentración detrás del volante.
–¡Ayyyyy! –Me lamenté al ver la gran abolladura que tenía la cajuela del Aston Martin.
–¿Te duele algo? –mi abuelo se escuchaba bastante preocupado –Creo que será mejor que sí te revise el médico.
–¡No! –dije con más rudeza de la que necesaria. No creía que ir con otro médico que no fuera el abuelo Carlisle sería lo más recomendable para mí. No si quería seguir manteniendo el secreto que rodeaba a los Cullen. –No, me siento bien, abuelo. Solo que mira mi auto… ¡Arrrrg! No puedo estar sin auto ni un solo día… ¡me va dar una crisis!
El abuelo puso los ojos en blanco. Pobre de Charlie, esto de mis dramas debería de ser algo completamente nuevo para él, ya que por lo que sabía, mamá jamás fue la típica adolescente melodramática.
–Tal vez sería bueno llevar el auto al taller de Jacob, quizá pueda hacer algo por él.
Asentí con la cabeza y el abuelo sacó su móvil; marcó un número y se enfrascó en una rápida llamada. No le presté mucha atención en realidad, porque estaba más ocupada pensando en… ¿Awka? Sí, creo que así me había dicho cuando le pregunté por su nombre. Y también estaba eso de que sabía cómo me llamaba yo. ¿Quién era Awka? Obvio que era del extranjero, por el marcado acento con el que hablaba. También recordé que me había llamado malen túten y que había dicho algo sobre ¿mapaches? No, no era… ¡Mapuches! ¡Eso! Además, estaba lo del episodio del bosque y lo de esa mañana.
–Sí, Nessie está bien. No tiene ni un solo rasguño.
Al escuchar mi apodo, salí de mis cavilaciones. ¿Con quién estaría hablando el abuelo? Sólo esperaba que no fuera con mis padres, no quería que se asustaran por algo sin importancia.
–No es necesario que… –El abuelo no terminó lo que iba a decir, al parecer su interlocutor había terminado la llamada abruptamente.
–¡Vaya! –dijo escuetamente.
–¿Qué pasa? ¿Con quién hablabas?
–Con Jacob… viene para acá. Le llamé para avisarle lo que pasó y que llevaríamos tu auto a su taller.
¡Demonios! Me había olvidado por un segundo de Jacob. Supuse que iba a estar molesto porque no fui yo quien le llamó para contarle lo sucedido. Honestamente, en esos momentos tenía cosas más importantes el la cabeza que un estúpido accidente vial. Al final, no había sido para tanto.
–No era necesario. Es una pérdida de tiempo que venga desde La Push hasta acá y luego se tenga que regresar, cuando nosotros bien podíamos ir hasta allá directamente.
–¿De qué hablas?
–De llevar el auto al taller de Jacob.
–Sí, pero ¿qué tiene que ver La Push en todo esto?
–Pues que allá está su taller.
El abuelo sonrió algo incrédulo –No te lo dijo, ¿verdad?
–¿Qué cosa?
–Jacob no tiene su negocio en La Push.
–Pero el día que fuimos a la playa, él me enseñó su taller.
–Sí, el taller que montó en su casa como hobbie, pero ese no es su negocio –el abuelo esperó a que yo dijera algo, pero no pude decir nada ya que no entendía lo que decía. Estaba algo perdida con la plática. –Verás, hace meses, a las pocas semanas que regresó, Jacob compró el taller de Jimmy Kelly, lo modernizó y ha estado trabajando muy duro para ganarse una muy buena reputación. Ahí emplea a varios chicos de la reserva, y de verdad que son muy buenos. No solo tiene clientes en Forks, sino también han venido de Port Angeles, incluso de Seattle… Ese chico sabe lo que hace, es capaz de revivir cualquier chatarra, incluida mi vieja patrulla. No dudaría que algún día Jacob se haga millonario, tiene talento para los autos, sobre todo los de lujo como éste. –Dijo mientras palmeaba el toldo de mi Aston Martin. –Creo que sería mejor que esperes sentada en aquella jardinera –dijo señalando una que estaba a un par de pasos de nosotros –mientras movemos el auto a la orilla y aguardamos a que llegue Jake.
No me extrañaba que Jacob hubiera terminado montando un taller y que les diera empleo a los chicos de la reserva. Sentía mucha pasión por los autos, de hecho, las únicas veces que no lo veía discutiendo con la tía Rose era cuando se enfrascaban en una plática sobre automóviles, o cuando ambos se ponían a darle alguna remozada a los que poseía mi familia.
Lo que me parecía raro es que no me hubiera contado nada es esto, ¿qué más desconocería de él?. Es cierto que durante el tiempo que estuvimos separados, jamás nos llamamos o nos escribimos. Yo estaba lo suficientemente herida y molesta con él como para evitar cualquier contacto. A veces telefoneaba a mis padres, pero cuando ellos trataban de que yo hablara con él, me rehusaba a hacerlo.
Y estos días a partir de mi llegada, bueno, lo cierto es que si no habíamos estado peleando, nos habíamos estado besando… Lo cierto es que salvo para aclarar aquello que nos había separado y un par de cosas más, no habíamos profundizado mucho sobre nuestras vidas. Jacob no sabía lo del asunto de abandonar Harvard, no sabía del enorme nudo emocional que sentía respecto a quién era yo en realidad, qué era lo que me deparaba el futuro, del enorme miedo que me daba mi propia inmortalidad. Había algo que me daba terror, algo que no me atrevía a pensar: mi futuro con Jacob. Sabía que él nunca envejecería mientras no dejara de transformarse en lobo, pero ¿el sería inmortal tal y como lo éramos mi familia y yo? ¿Sería capaz de darle hijos? Y si los teníamos, ¿ellos serían inmortales o tendría que enfrentarme al día en que ellos murieran? ¿Y qué tal si…?
Basta, Renesmee. Este no es el lugar ni el momento para ponerte a destapar la cajita de miedos”, me reprendí.
Sonreí al recordar lo de la “cajita de miedos”. Era algo que la tía Rose me había enseñado de niña; cuando había algo que de verdad me asustaba, como una pesadilla, la tía me decía que cerrara los ojos, imaginara que tenía una cajita de madera y que mi miedo era como una hoja de papel. Me pedía que en mi mente doblara esa hoja en ocho partes y ya que estaba bien doblada, la metiera hasta el fondo de la “cajita de miedos” y la cerrara con llaves. La única forma de que el miedo regresara, era si yo lo dejaba salir. Y la verdad, es que funcionaba. Muchas de mis pesadillas estaban guardadas ahí, en la “cajita de miedos”.
Tal vez el encuentro con Awka me había puesto así, tan inquieta, ya que su presencia era demasiado extraña. Era demasiada casualidad que otro semi-vampiro hiciera su aparición “fortuita” en Forks, y sobre todo, supiera de mí. Es cierto que los de nuestra especie eran pocos, pero hasta donde yo sabía, los otros vivían en Brasil. “Brasil... Mapuche… ¡Nahuel!” las ideas empezaron a fluir como un torrente en mi mente.
Pero no es Nahuel. Él tenía los ojos oscuros y la piel un poco más oscura, aunque poseían el mismo porte”. Recordé la visita de aquél años atrás, cuando los Vulturi aparecieron dispuestos a hacer “justicia” con mi familia y nuestros amigos. La llegada de Nahuel fue nuestro salvavidas, pues gracias a lo que contó sobre él y sus hermanas, nuestros verdugos se habían quedado sin excusas para la masacre que tenían planeada. Pero Nahuel jamás mencionó un hermano, únicamente habló de sus hermanas, así que ¿dónde encajaba Awka en todo esto? Había algo demasiado extraño en todo esto, y no iba a estar tranquila hasta que lo descubriera.
–¡Nessie! –La voz de Jacob me sacó de mis pensamientos.
–Jake.
El corrió rápidamente a mi lado, y prácticamente me puso de pié de un tirón. Me abrazó con fuerza y después tomó mi rostro entre sus manos para darme un ligero beso en la frente.
–¿Estás bien? ¿Estas herida?
–No tengo nada –Su preocupación me conmovió. –Sólo fue el susto.
–No me lo creo… O te está saliendo un cuernito en la frente o eso es un chipote.
–¿? –me palmeé la frente con la mano derecha, y de ese lado descubrí que se me estaba haciendo una protuberancia. –¡No! Me voy a ver horrible en mi cumpleaños si no se me quita para entonces.
–¿Acabas de chocar tu coche, recibes un golpe en la frente y lo único que te preocupa es verte mal? –Jacob abrió los ojos como platos –Nessie, creo que será mejor que te revise un médico, me preocupa tu cordura.
Le di un suave puñetazo en el hombro
–¡Tonto! Mi cordura está bien, sólo que no puedo evitar ser un poco vanidosa, al fin y al cabo, soy mujer.
Jacob me estrechó con más fuerza si es posible y sonrió a carcajadas.
–Definitivamente Nessie, contigo la vida jamás será aburrida. No voy a tener demasiado tiempo de aburrirme si siempre tengo que estar detrás de ti para cuidarte… Será mejor que llevemos el auto a mi taller, para poder echarle un vistazo y ver qué podemos hacer por él.
Jacob se fue manejando mi mal trecho auto hasta su taller, seguido por mi abuelo en su patrulla y yo en la camioneta de mi novio. Me quedé sorprendida del tamaño del taller, de lo ordenado y eficiente que parecía fluir el trabajo.
Jacob había convencido al abuelo de que no era necesario que él se quedara, así que Charlie únicamente nos acompañó hasta afuera del taller, sólo para asegurarse que yo sabía llegar. Después de que Jacob le aseguró que se encargaría de llevarme sana y salva a casa, se despidió de nosotros.
No me sorprendió encontrar por ahí a varios chicos de La Push. Quil y Embry me saludaron a la distancia con un gesto con la mano. Parecía que estaban demasiado ocupados con un enorme Jeep. Seth fue menos sutil, él sí se acercó para saber completo el chisme de mi accidente.
–Nessie, ¿qué te pasó? ¿Confundiste la reversa con el avance?
–¡Ja! Qué gracioso, Seth… no, sólo que me ganó el cambio de luces y para no pasarme el alto, frené de repente, así que el que venía detrás de mi, me golpeó.
–De seguro te distrajiste por venirte maquillando. ¡Típico de las mujeres! Definitivamente, el único carro que les deberían dejar conducir es el carrito del supermercado –Seth soltó una escandalosa carcajada y a mi me dieron ganas de pegarle por su chiste tan malo y sexista.
–Ahórrate tus chistes machistas y mueve el trasero, hermanito. Todavía no has terminado con el auto de la señora Gallager y hay que entregarlo a las cuatro de la tarde.
Seth puso lo ojos en blanco al escuchar la voz de Leah; parecía un sargento dando órdenes a diestra y siniestra. Casi podría jurar que gruño cuando me vio.
–Vaya Jake, así que te vas a unir al grupo de los “niñeros-esclavos” de Quil… A ver si tú si puedes controlar a tu noviecita.
–¡Métete en tus asuntos, Leah!
Leah ni se dignó a contestar, sólo me lanzó una mirada cargada de desprecio y siguió caminando por el taller, revisando y anotando algo en un block de notas.
–¿Qué hace ella aquí?
–¿Cómo? –Jacob había abierto la cajuela y estaba revisando los posibles daños internos de mi auto. Sacó la cabeza justo cuando escuchó mi pregunta –¿Te refieres a Leah?
–Sí, a ella… ¿Qué hace aquí?
–Pues, trabaja, como todos los demás. –Por la expresión de su rostro, noté que estaba algo desconcertado por el tono de mi voz.
–Mmmmmmm –No pude evitar torcer la boca. No me parecía nada bien la presencia de Leah.
–¿Qué sucede?
–Nada.
–Nessie….
–Es sólo que… no me gusta que trabaje contigo.
–¿Qué tiene de malo? Ella siempre ha sido mi mano derecha, mi segundo de abordo.
–¿Qué qué tiene de malo?... Me detesta, me gruñe cada vez que me ve.
–Tonterías, Nessie… No es nada personal, Leah le gruñe a todo mundo.
–No es cierto, a ti no. –Me crucé de brazos, molesta porque parecía que Jacob no tomaba en serio mis palabras. –Es más, cuando habla de ti, hasta se le ilumina la mirada.
–¿Estas celosa? –Si Jacob se seguía riendo de esa manera, le iba a dar otro puñetazo, no importaba que le rompiera otro par de costillas en el proceso.
–Y si así fuera ¿qué?
–Ja, ja, ja… Te ves adorable cuando te pones celosa, ¿lo sabías? –me agarró de una de las manos y me acercó hacia él para envolverme en un cálido abrazo. –No tienes de qué preocuparte, tú eres la única para mi. No hay nadie más, te lo prometo.
Como si fuera eso cierto” pensé. No había olvidado ni un instante lo de la impronta y la relación que había dejado en el aire en el pasado… ¿Sería Leah ese amor misterioso? ¡Argh! No quería pensar en eso, porque lo único que conseguía era enfurecerme más.
Como sabiendo la furia que todavía bullía en mi interior, Jacob me besó de la manera en que conseguía que mis rodillas fueran de gelatina. Acarició mi labio inferior con su lengua antes profundizar nuestro beso, acariciando su lengua con la mía. Le di un suave y ligero mordisco en su labio antes de finalizar el beso, tal como alguna vez había visto en una película.
Su respiración estaba algo agitada, al igual que la mía y sonreí con picardía.
–¡Ufff! ¡Consíganse un cuarto! –Dijo Seth cuando pasó a nuestro lado cargado de latas de aceite.
Sabía que mis mejillas estarían más que arreboladas, pero no me importaba. Esperaba que nuestro beso lo hubiera visto Leah y le hubiera quedado claro el mensaje: este hombre-lobo es mío, es Jacob.
–¿Por qué no me esperas en mi oficina mientras termino de revisar tu auto? –me susurró al oído mientras me daba con disimulo un mordisquito en el lóbulo de mi oreja –No creo poder concentrarme si te tengo tan cerca.
Puse cara de fastidio, no se me antojaba nadita estar sentada esperándolo sin hacer nada.
–Puedes usar la computadora si quieres.. –dijo al ver mi mueca.
Recordé lo que me había dicho Awka, “malen túten… Puedes buscarlo en internet, es mapuche”.
–¿Tienes internet?
–Sí, claro. Imagino que quieres checar tu e-mail.
–Ajá….
–Mi oficina es la segunda puerta a la izquierda. –Dijo mientras me acompañaba hasta la puerta de una oficina que a su vez, estaba dividida en otros dos despachos. Rápidamente di con la puerta que me había mencionado, antes de entrar, me giré y besé mi mano, para después enviarle el beso soplando mi aliento. Él hizo como si lo hubiera atrapado con su mano derecha y se lo puso en el lado izquierdo de su pecho, justo donde latía su corazón.
Probablemente para los demás éramos un par de cursis, pero eso no me importaba en lo más mínimo, siempre y cuando todos entendieran que él era mío, así como yo era para él.
La oficina de Jake era minúscula, con lugar apenas para dos sillas, un escritorio y una computadora. Me senté detrás del escritorio y abrí el explorador; di gracias al cielo que la computadora fuera más rápida que la que había en casa de Charlie.
Teclee en Google la palabra “Mapuche”, pues no estaba segura si era una región o una tribu de Sudamérica. Rápidamente descubrí que se trataba de lo segundo; empecé a buscar la definición e historias relacionadas con los mapuches. Pero no había nada que pudiera servirme.
Me topé con una página donde venían algunos vocablos en la lengua mapuche así como algunas leyendas del pueblo y empecé a buscar malen túten y Awka.
–¿Cómo demonios se escribirá? –dije en voz alta.
Intenté con varias formas posibles, hasta que di con la forma exacta de malen túten, que significaba “niña bonita”.
Mmm, con que nuestro misterioso forastero sabe de piropos”.
Tuve menos problemas para encontrar “Awka”, ya que se escribía de la forma que había imaginado.

Awka: Indómito, salvaje, peligroso.



Me estremecí. ¿Qué clase de padres le ponen un nombre así a su hijo? Decían que nuestros nombres definían en gran medida quienes somos. Entonces, ¿Awka era peligroso? ¿Para quién, para los humanos o para mí? Un nuevo estremecimiento me recorrió, pero esta vez, acompañado de un sentimiento de anticipación. Una parte de mí sabía que la presencia de Awka no era fortuita, sólo quedaba averiguar qué era lo que se proponía.

7 comentarios:

  1. Me encanta lo que has escrito please continua

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  2. A MI TAMBIEN ME ENKANTA LO K ESKRIBES , SIGUELO HACIENDO POR FAVOR YA K GRCIAS A TI PUEDO IMAGINARME KOMO SERIA LA VIDA DE RENESMEE

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  3. ya es una adiccion tu blog,,,,
    me encanta

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  4. Soy adicta a tu blog!!! no dejes de escribir porfaaaa!!!

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  5. ya somos varias las adictas entonces...!jajaja

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  6. woooww! amo tu blog, en serio... continuaaa!

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  7. esta muy bueno el capitulo, pero ojala que awka no se enamore de nessie y que ella no se confunta y termine entre la espada y la pared.
    espro que pronto se queden juntos jake y nessie

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