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Disclaimer

Nombres y personajes de esta historia son propiedad de Stephanie Meyer (menos los que no salieron en la saga original). Lo único mio es la historia que va uniendo a tan maravillosos personajes.
Esto es un homenaje a una de mis sagas favoritas, sin fines de lucro, por mera distracción.

domingo, 15 de febrero de 2009

PADRES

Por fin era lunes y tenía tantas cosas por hacer antes de mudarme a mi antigua casa. Pero estaba tan cómoda en la cama, que no tenía nada de ganas de ponerme en pié. Miré el reloj que había sobre la mesita de noche, eran las 6:36 de la mañana. Todavía podía quedarme un rato en la cama y rememorar el día anterior.
Había sido toda una experiencia despertar y que su rostro fuera lo primero que mis ojos veían. Tenía un aspecto adorablemente sexy, con los ojos algo soñolientos y la sonrisa traviesa de un niño; Jacob me había despertado con un “buenos días, dormilona” y ligero beso en la mejilla.
Podría haberme quedado así el resto de mi existencia, acostada junto a Jacob Black, rodeada por su abrazo, sin necesidad de hablar o de movernos. Era como estar en una burbujita de cristal, tan perfecta, tan única.
Pero mi amado decidió romper el encanto al mandarme de regreso a casa, a pesar de mis protestas. Aunque todavía no había siquiera terminado de salir el sol, me convenció que lo más prudente era regresar antes de que Charlie despertara y notara mi ausencia. Así que con todo mi pesar, me cambié en la habitación de Alice, donde había dejado mi ropa, y me vestí con los pants y la sudadera que ya casi se habían secado. Regresé a su lado solo para darle un beso y hacerle prometer que me llamaría en cuanto llegara a su casa.
Había tenido toda la intención de ir a La Push en cuanto fuera posible, pero el mismo Jake me llamó para decirme que se encontraba mejor, pero que necesitaba dormir cuanto fuera posible para ponerse realmente bien, así mi vista se pospuso hasta nuevo aviso. A pesar de mis deseos por estar con él, sabía que lo más sensato era que lo dejara descansar, porque lo último que yo le traería con mi visita, era paz y tranquilidad.
Esa misma noche, mientras aún cenaba junto con el abuelo, recibí la llamada de mis padres. Charlie había contestado el teléfono y se puso loco de contento al escuchar la voz de mamá; hablaron unos minutos, haciéndose las típicas preguntas de “¿cómo estás?”, “¿qué haz hecho?” “¿Qué tal están los demás?”. Charlie se despidió de mamá, pidiéndole que lo visitara pronto, antes de comunicarme con ella.
–¿Renesmee?
–Hola, mamá.
–¿Estás bien, hija? ¿Por qué no nos llamaste en cuanto llegaste a casa de tu abuelo? –La voz de mamá sonaba un poquito ansiosa.
–Oh, disculpa. Se me pasó, es que el jueves llegué muy tarde y cansada de manejar tantas horas.
–Por eso te decíamos tu padre y yo que mejor te fueras en avión.
–Si, Ma, pero ya sabes que no se andar sin mi auto. Me hubiera dado una crisis nerviosa si en estos dos días no hubiera tenido el Aston para moverme.
–Espera, voy a poner el altavoz para que puedas hablar con tu papá y conmigo al mismo tiempo. –escuché un leve click en el auricular.
–¿Nessie?
–Hola papá.
–¿Qué tal todo por Forks?
–Todo bien, me la estoy pasando bomba con el abuelo y los chicos de La Push.
–¿Has ido allá? –La voz de mi padre sonó demasiado interesada en mi respuesta.
–Sí, el viernes el abuelo y yo pasamos el día ahí. Fue muy divertido.
–¿Así que ya viste a Jacob? –casi al instante que soltó la pregunta, mamá pareció gritar un “¡Edward!” a modo de reprimenda, ¿es que acaso ya sabían lo mío con Jake? Eso era imposible. El don de papá no abarcaba tantos kilómetros de distancia.
–Obvio…
–Y… ¿todo bien?
–Sí. –¿A dónde quería llegar papá? Mientras no sabía qué terreno pisaba, más me valía ser lo más escueta posible con mis respuestas. –¿Y los demás? ¿Están ahí, con ustedes? Me gustaría saludarlos también.
–No, estamos tu madre y yo solos. –Papá era lo bastante inteligente como para darse cuenta de mis intentos de cambiar el rumbo de la conversación. –Tus abuelos se fueron de caza, junto con Emmett y Rose; Alice y Jasper regresan el lunes de visitar a los de Denali… Hablando de regresar, ¿cuándo vuelves a casa? Tu madre quiere acompañarte a Boston, quiere ver que quedes bien instalada antes de que empiecen las clases.
“Oh, oh” gemí para mis adentros. Otro tema peligroso.
–Este… papá, mamá, de eso quería hablar con ustedes. Yo… yo…
–¿Sí, Nessie?
–Papi, verás… creo… voy a posponer la ida a Boston un tiempo.
–¡¿¡¿QUEEEEEEEEEEEEEEEÉ?!?!
–¡Edward, no le grites a la niña!
–¿Pero no escuchas lo que está diciendo? ¡Es una locura!
–Déjala hablar, hay que escuchar sus razones.
Me alejé un poco la bocina de la oreja. Los gritos de papá podían dejarme sorda. Miré de reojo al abuelo, que aunque trataba de disimular, estaba más que atento a lo que escuchaba.
–Renesmee, te escuchamos… ¿por qué quieres posponer la universidad? Sabes que los estudios son lo primero. –La voz de mamá sonó paciente, como tratando de mediar la tormenta que se veía venir.
–Sí, lo sé pero es que estudiar leyes en Harvard no es precisamente mi sueño. No me veo como abogada.
–¿Entonces?
–Entonces… estaba pensando tomarme un año para pensar las cosas. Todavía no sé que quiero hacer con el resto de mi existencia, pero lo que sí es seguro es que no quiero estudiar leyes.
–Muy bien, señorita, y si no piensas estudiar ¿qué vas a hacer este año? –papá estaba furioso, podía escucharlo perfectamente en su voz.
–Mmm… Estaba pensando quedarme una temporada en Forks, en nuestra antigua casa –aclaré rápidamente cuando noté que el abuelo se había enderezado en la silla al escuchar mis palabras. Quería dejar bien claro desde el principio que mi estancia en Forks no quería decir que iba a vivir con el abuelo. No, tenía que ir poniendo en claro mis deseos de independencia.
–¡¿¡¿QUEEEEEEEEEEEEEEEÉ?!?! –Si papá fuera humano, probablemente en ese momento ya le hubiera provocado un infarto.
–Papá. Tal vez esto deberíamos hablarlo en persona.
–En ese caso, te quiero mañana mismo de vuelta.
–Mmm… verás, es que pienso pasar mi cumpleaños con el abuelo. Así que no podré ir a casa sino hasta dentro de… veamos, hoy es 3 de Septiembre… mmm, para el catorce puede que vaya a verlos.
Escuché una especie de gruñido y luego algo parecido a un portazo.
–¿Mamá?
–¡Edward Anthony Cullen, deja esa mesa en paz! Sabes que le encanta a Esme y es una pieza única... –Nuevamente, sonó un clic a través de la bocina. Seguramente mamá había desactivado el altavoz. –Nena, tenías que imaginar que tu padre no se iba a tomar nada bien la noticia.
–Lo sé, mamá… pero es que no puedo hacer algo que no quiero, que no me gusta. Sólo porque a los 4 años ya me sabía de memoria la Constitución de este país, eso no quiere decir que tenga madera de abogada. Siento desilusionar a papá, pero ese no es mi camino.
–Papá lo único que quiere es que seas feliz, recuerda eso. Y sólo se siente algo decepcionado, le emocionaba que estudiaras en la misma universidad que él lo hizo. Pero vas a ver que va a aceptar aquello que te haga feliz.
–Mamá, eso se aplica nada más a ti.
–No digas eso, él te adora.
Y yo a él. Papá siempre había sido algo así como mi súper héroe personal; no había imposibles para él, no había defectos en él, era mi ídolo.
–Yo sé, pero ¿me ayudas con él? Sólo tú lo puedes suavizar los suficiente como para que mi decisión de quedarme en Forks no se convierta en el drama mundial del siglo. Por favor, mami, ¿si?
–Hija, primero tengo que entender yo tus razones antes de tratar de suavizar a tu padre.
–Ma, sólo te puedo decir que quiero experimentar cada uno de los aspectos de quién soy –teniendo a Charlie tan cerca, no podía decir a las claras la palabras “ser humano” y “vampiro” –Ya experimente uno viviendo en familia, así que ahora me toca vivir el otro.
–Imagino que Charlie está cerca y por eso no puedes hablar, ¿verdad?
–Así es.
–A ver si entendí: quieres vivir como un ser humano por un tiempo, para ver qué se siente. Porque ya sabes lo que es ser un vampiro, ¿no?
–Exacto.
–Ok, hablaré con tu padre de eso. Te aseguro que te va a entender, sólo que ya sabes como se pone con respecto a ti. Es algo sobre protector.
Estuve a punto de reírme a carcajadas. Mamá criticando a papá su sobreprotección, cuando era igualita que él con respecto a mí. Si por ellos fuera, me tendrían encerrada en una cajita para que no me diera ni el aire. Los adoraba, pero a veces eran algo asfixiantes.
–Te lo agradezco, mamá. No quiero estar peleada con él por una tontería.
–¿Es sólo por eso que pospones tus estudios? ¿No hay nadi… nada más detrás de tu decisión? –Casi podría apostar que estuvo a punto de decir “nadie más”. ¿Sospecharían algo?
–Sólo es por eso… tenía tiempo dándole vueltas a esa idea, y en cuanto llegué a Forks, tomé la decisión. Mamá, no sabes cuánto extrañaba esto; es más, creo que ni siquiera yo lo sabía hasta que leí el letrero de “Bienvenidos a Forks”.
–¿De verdad vas a pasar tu cumpleaños ahí? –su voz ahora sonaba algo triste –Va a ser el primero que no pasemos juntas.
–Lo sé, ma…
–En fin, supongo que es normal que quieras empezar a hacer tu vida lejos de nosotros. Sólo que no me acostumbro a que mi pequeña se vaya tan pronto… –Oh, ahora venía el chantaje materno. Tenía que parar esto ahora mismo antes de que terminara sintiéndome culpable hasta por la caída de las hojas de los árboles.
–Mamá, me tengo que ir. Charlie necesita el teléfono –el interpelado frunció el ceño al escuchar mi mentirita.
–Oh, está bien. Dale un beso de mi parte a tu abuelo, ¿quieres? Y por favor, llámame para saber cómo estás.
–Sí, mamá, te prometo que los llamaré seguido. Te quiero, y dile a papá que también lo quiero mucho. ¡Ah! Y lo mismo a mis abuelos y a mis tíos. A todos diles que los quiero mucho y los extraño el doble. Hasta luego, ma.
–Hasta luego, Renesmee.
Puse la bocina en su lugar. Me mortificaba saber lo furioso que estaba papá con mi decisión, pero esperaba que cuando escuchara mis deseos de vivir como humana un tiempo, entonces se tranquilizara. Si había algo que a papá lo obsesionara más que ser sobre protector con mamá y conmigo, era que no perdiera todo aquello relacionado a mi esencia humana.
–¿Problemas en casa? –Preguntó mi abuelo, tratando de aparentar que no había estado atento a mi conversación.
–Nada que no se pueda solucionar… creo que es hora de irme a la cama, buenas noches abuelo. Hasta mañana.
–Hasta mañana.
Estaba a punto de salir de la cocina, cuando la voz del abuelo me detuvo
–¿Jacob tiene algo que ver con tu decisión de no ir a la universidad y quedarte aquí?
Me día la media vuelta, para verlo de frente mientras le respondía a su pregunta –No, abuelo. Independientemente de Jacob, yo ya había tomado una decisión, sólo que no me atrevía a decírselo a papá. Supongo que me vi bastante cobarde al preferir decírselo por teléfono ya que estaba en Forks.
–Nessie, yo no puedo ordenarte qué hacer, sólo me queda apoyarte y darte todo mi amor, hagas lo que hagas, decidas lo que decidas. Solo te pido que pienses bien las cosas y que no permitas que Jacob se convierta en todo tu mundo, porque si alguna vez se aleja de ti, vas a sufrir mucho.
–Suena como si hubieras pasado por algo así.
–Sí, hace mucho tiempo, con tu madre… Ella y Edward rompieron un tiempo y tu madre se puso realmente mal. No sabes cuánto sufrí al verla apagarse cada día… es duro, tanto para quien sufre la separación como para quienes le rodeamos. No permitas que te pase eso a ti.
Vaya, así que de ahí partía la historia de la animadversión de mi abuelo por papá. Sinceramente no estaba segura de querer conocer toda la historia, pero era bueno saber el por qué de las cosas.
–Te lo prometo abuelo…
–Bien, vete a la cama y descansa, niña.
–Buenas noches.
Una vez lista para irme a la cama, recibí en mi teléfono celular un mensaje de la tía Alice.
“¿Forks? ¿Es en serio?”
Tal vez la tía no podía ver claramente mi futuro, pero sí a quienes me rodeaban. Seguramente tuvo una visión del enojo de papá.
“Así es. Espero que vengas a visitarme”.
“Tenlo por seguro. ¡Ah! Y prepárate para tu regalo de cumpleaños. ¡Cuídate! XOXO Alice”
Sonreí al pensar en mi tía y sus extravagantes regalos. ¿Qué se le habría ocurrido esta vez?
“Jenkins tiene listo lo que me pediste”
Ahora era el tío Jasper quien me mandó un mensaje de texto.
“¡Excelente! ¿Cuándo paso por eso?”
“Mañana mismo puedes ir a la hora que sea.”
“Genial, eres el mejor tío del mundo”
“Díselo a Emmett, por favor LOL”
“Jajaja, paso… pero Gracias por mi regalo adelantado de cumpleaños”
“De nada… sólo no se lo digas a tus padres, por favor. Tu mamá ahora sí me mata”.
¡Genial! El tío Jasper había conseguido que J. Jenkis tuviera listos en tiempo record mis documentos que acreditaban que el próximo 10 de Septiembre, dentro de 7 días exactamente, cumplía los 21 años de edad. Si iba a tener por siempre un juvenil aspecto, prefería tener por eternamente 21 y no 18, más cuando en un país como ese lo más divertido se podía hacer si tenías veintuno.
Volví a mirar el reloj. Las 7 y media de la mañana, hora de ponerme en marcha. A esa hora, Charlie ya se había ido para el trabajo, así que ese día me libraría de sus regaños por no desayunar como Dios mandaba, según él. Si por él fuera, me engordaría a base de huevos y sándwiches de jamón.

Decidí primero hacer mi viaje a la oficina de Jenkins. Cuando llegué, la secretaria ni se molesto siquiera en anunciarme, se limitó a decir “pase” y conducirme al despacho del abogado. No tardé ni cinco minutos ahí dentro, pues mi pasaporte y mi licencia de manejo ya estaban listos. Saqué un fajo de billetes, para pagar por sus servicios, pero el regordete abogado me detuvo.
–No es necesario, el señor Jasper cubrió todos los gastos.
–Vaya. En ese caso, será mejor que guarde esto, ¿no?
–Sí, pero tenga cuidado. Es peligroso cargar tanto dinero en efectivo encima.
La verdad, eso no me preocupaba en lo absoluto. Confiaba demasiado en mis capacidades para defenderme de cualquier atacante, humano o no.
No encontré caso de alargar mí visita a Jenkis, así que guardé los documentos y me despedí con un alegre “adiós, señor J” y salí contenta, como niña con juguete nuevo de la oficina.
Me subí al auto y en lo que ajustaba la altura del espejo retrovisor, a través de él vi parado en la acera de enfrente a un hombre que de alguna forma me resultaba conocido, pero que a la vez estaba segura de no haberlo visto antes.
Miraba hacia mi dirección, como si a pesar de la distancia pudiera mirarme a través del reflejo del retrovisor. La intensidad de su mirada me provocó un estremecimiento que me recorrió toda la columna vertebral. Parecía que mis ojos tenían vida propia, pues se negaban a apartarse de la imagen del espejo, como si lo que vieran fuera demasiado atractivo para ellos.
Y por lo que podía apreciar, lo era. Era un hombre como de la edad que aparentaba yo, de una estatura como de un metro ochenta y cinco centímetros. Delgado, pero de una forma atlética, lo noté por la forma en que se ajustaba el ligero suéter que vestía. Su piel era de un tono moreno, algo bronceado, del tipo latino. Se encontraba a una distancia de unos diez metros de donde estaba estacionada, así que no podía distinguir del todo sus facciones. Por lo que pude distinguir, era un tipo atractivo.
Agité un poco la cabeza, para aclarar mi mente e irme de una buena vez de ahí. Tenía muchas cosas pendientes por hacer, así que estar perdiendo el tiempo no era precisamente algo a mi favor. Bajé la vista cuando se me cayeron las llaves al piso del auto, y cuando por fin las recuperé y encendí el motor del vehiculo, dirigí una nueva mirada a través del espejo retrovisor hacia el lugar donde estaba parado el hombre, pero él se había ido, ya no estaba ahí.
“Nessie, déjate de tonterías y apúrate” me dije a mi misma. Decidí olvidarme del tipo y ponerme en marcha de regreso a Forks. Todavía tenía que buscar una compañía de limpieza y de fumigación que me ayudaran a darle una buena manita de gato a mi casa. Quería mudarme cuanto antes a mi antiguo hogar.



De regreso a Forks, las cosas no me estaban saliendo precisamente como lo esperaba. Había sólo dos compañías que se dedicaban al servicio de limpieza, pero una tenía tanto trabajo que podían aceptar mi encargo hasta dentro de dos semanas. Y los dueños de la otra compañía, resulta que eran algo supersticiosos, pues me aseguraron que había historias acerca de que mi casa estaba embrujada y estaban renuentes en aceptar el trabajo.
Luego, la única manera de encontrar muebles decentes para mi casa, era o encargándolos por Internet o yendo a Port Angeles a comprarlos. Al paso que iba, tendría suerte de poder mudarme antes de que llegara la primavera.
Iba haciendo una lista de todos los inconvenientes que tenía que sortear antes de mi mudanza, cuando de repente volteo hacia la esquina de la acera de mi lado izquierdo. Parado, mirándome fijamente, estaba ahí el mismo tipo que había visto en el estacionamiento del señor J. Decir que estaba asombrada era poco.
Había apartado la vista del camino, así que unido a mi desconcierto, no fui capaz de reaccionar a tiempo cuando el semáforo cambió de verde a rojo. Pisé el freno a fondo, para evitar pasarme la luz de alto. Pero como lo hice tan de repente, lo que no pude evitar fue el golpe que me dio la camioneta tipo tanque de guerra en la parte trasera de mi Aston Martin. Sentí como se movió el auto con fuerza, impulsándome hacia delante, y a pesar de que traía puesto el cinturón de seguridad, me dí un golpecito contra el cristal del automóvil. Afortunadamente, mi piel era lo bastante resistente a las cortaduras, así que no sangré, pero sabía que se me iba a hacer un buen chipote en la frente.
La gente empezó a arremolinarse alrededor de ambos autos, curiosos de ver todos los detalles del accidente. Algo aturdida me abajé del auto para revisar los daños y llamar a la aseguradora para que se hiciera cargo. No había dado ni un paso a fuera cuando algunos curiosos me preguntaban qué tal me sentía, pero entre todas las voces, una muy profunda y con acento extranjero fue la que sobresalía de todas, llamando mi atención.
–¿Te encuentras bien?
Miré en dirección de aquella voz que me llamaba de forma tan familiar, como si me conociera de algo. La sonrisa que empezaba a formarse en mi cara se congeló por la sorpresa. El dueño de esa profunda voz era el mismo hombre que segundos antes me distrajo al verlo. Tenía uno de los rostros más atractivos que había visto en mi vida, si a la distancia me había parecido guapo, tan cerca era una locura. Pero lo más llamativo de su cara eran sus ojos azules que contrastaban de una forma arrebatadora con su bronceada piel.
Me miraba divertido, como si mi aturdimiento le causara gracia. Y entonces entendí por qué.
Él era la misteriosa sombra del bosque.
Él había jugado conmigo al gato y al ratón.
Él no era un vampiro.
Él era igual que yo.
La pregunta era, ¿quién era él? ¿Qué buscaba en Forks?

9 comentarios:

  1. DE VERDAD ESPERO K SIGAS ESKRIBIENDO MAS CAPITULOS YA K ME ENKANTARON ,¡ ESPERO KON ANSIAS EL SIGUIENTE KAPITULO !, DE VERDAD ESTAN MUY BIEN HECHOS

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  2. Yo tambiennnnnnn! Me encantó! Miraré mañana si renovaste, saludos y que sigas asi de bien

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  3. WOW.... MI MENTE VOLO, ME IMAGINE TODO, JIJI,,,
    ESTA INCREIBLE....

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  4. Me encanta lo que has escrito por favor continua por que me has dejado picada porfa porfa escribe mas.

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  5. super padre! yo ya moria por ke edward y bella salieran en la historia, fue chistoso verlos como papas es dificil imaginarlo y mas por ke edward se pone celoso jaja
    la verdad estuvo muy bueno
    muero por saber kien es el nuevo vampiro jaja
    gracias!!

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  6. Hola!!

    Sólo quería decirte que me encanta como escribes y que ya conseguiste que me enganchara xDD

    ¡Saludos desde España!

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  7. eiiiiiiiiiiii sigue eso no es justo jajajaajaj
    Me encanta, realmente tienes la esencia de la historia, pero dejame sujerirte que espaviles a Nessie ya q no pilla una, mira q no preguntar de quien está imprimado Jake...aiS!! q frustrante!! JAjaja pero me encanta el matiz que tiene con Jacob, el que no tenian Edward y Bella...ellos pueden hacerlo!! jajajajajajaja
    un beso y decirte que me encanta tu historia

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  8. Super padre lo k haz escrito .... ya me muero por leer lo k sigue.

    Felicidades

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  9. muy bueno el capitulo, pero porfa que no se olvide de jacob por ese nuevo chico hibrido

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